Lucas Alejandro Saavedra Saavedra, hijo único

Por Claudia Saavedra.

Lucas estaba hace un tiempo diciendo que quería ser vegano y estaba empecinado en cambiar de un dia para otro ¡Era terco, como la madre! Le expliqué que debía ser algo paulatino, para que su cuerpo se desintoxicara y se adaptara al nuevo proceso. Yo soy vegetariana, por eso lo sé. Le expliqué que debía tomar proteínas, compararlas, etcétera. Como él hacía mucho deporte, quería una de las más caras que existen en el mercado, que cuestan unos 80 mil pesos. Para nosotros,  era mucha plata, considerando nuestros gastos: arriendo, plata para su instituto, comida, luz, agua, gastos comunes.

Le conté que existían otras proteínas más baratas, igual de buenas. Yo trabajo en una Pyme de quesos veganos y las chicas y dueñas del negocio me dieron el dato. Pero Lucas simplemente no me pescó (para variar). Y empezó la dieta vegana, en enero de 2020, sin comprar las proteínas. Por eso creo que cuando llegó la pandemia su sistema inmune estaba muy debilitado. En abril, le salió un abceso grande, en la axila izquierda, de esos típicos, que salen por debilitamiento de sistema inmune o cuando tu cuerpo se empieza a desintoxicar. Fuimos al médico y yo comencé a darle mucha comida nutritiva y me preocupé de que descansara, pero jamas pensé que se pondría mal, tan mal.

Comenzó con dolores corporales y no quería comer. Me empecé a urgir. Busqué médicos que vinieran a verlo, pero no encontré. Yo no quería llevarlo a un hospital, por la pandemia, pero su dolor físico empeoró y comenzó a tener problemas para respirar. Comencé a llamar a una ambulancia. Me contestaban que no había. Llamé a Paz Ciudadana y no quisieron llevarnos. Los pacos respondieron que ellos no hacían ese tipo de traslado. Publiqué en Facebook que necesitaba una ambulancia. Unas amigas me ofrecieron llevarlo en Uber, pero Lucas medía casi metro 80 y yo, con mi metro 50, no me lo podía. Necesitaba ayuda para bajarlo del piso 23 en el cual vivimos (en un ghetto vertical) Al fin, 15 horas después, un amigo de Lucas tenía un contacto en la Cruz Roja y se consiguió una ambulancia. En la Posta Central lo dejaron hospitalizado y a mí me tomaron un PCR y me mandaron en cuarentena al departamento.

Estuvo 46 días hospitalizado y yo sin poder verlo. Yo llamaba todos los días para saber de él. A veces no respondían. Me decían que no sabían por qué se había agravado, que tenía otra bacteria, pero no sabían cuál; que le dio una infección al corazón, una hidrocefalia sepa Dios por qué. Y así. unas veces me decían que estaba bien, otras, que mal. Su salud se fue empeorando y nadie me daba una respuesta clara. Llegaron a decirme que era drogadicto, por la la infección al corazón.

En el hospital, cuando me dieron la videollamada, estaba pálido, no quería comer. Yo lo sentí molesto. Obvio, un joven que andaba en bicicleta todo el día, que subía cerros, trabajaba… Estar encerrado sin conocer a nadie, sin poder ver a su familia, era horrible. Yo solo le dije que tuviera paciencia, que comiera, para que se recuperara y volviera al departamento.

Luego, me llamó. Estaba angustiado, se quería venir. Me dijo que lo sacara de ahí  y yo le respondí que no podía, porque estaba con la infección al corazón, pero que confiara (¡Qué estúpida me siento hoy, por haberle dicho eso!) que saldría pronto. Eso pensaba yo, que se le pasaría el Covid y ya.

Para mí fueron días angustiantes. Tenía que leer todos los días, para saber, para tratar de entender qué mierda me decían los doctores, que no me explicaban ninguna huevá y me trataban como estúpida. Además, como a la Posta Central llega mayoritariamente gente indigente, el trato es horrible. Lucas tenía tatuajes y piercing. Siento que por eso lo discriminaron. Sospecho que vieron su rut y se dieron cuenta de que había sido detenido varias veces, en manifestaciones.

Lucas y yo no teníamos mucha relación con nuestra familia. Habían pasado muchas cosas que me hicieron alejarme de ellos. Yo sé que mi hijo lo resintió bastante. Traté de ayudarlo. Le sugerí que se hiciera terapia. Yo tuve que hacerla cuando tenía 35 años y me dio depresión y él fue mi gran apoyo en ese proceso.

El último tiempo estaba extraño, distinto, con mucha rabia. Había empezado a fumar mucha marihuana. Me decía  que iba a Plaza Dignidad y que sentía rabia y frustración, por no poder cambiar las cosas.

Éramos solo los dos con nuestra gata. Fue hijo único, de una locura de una noche.  (La clásica historia de la madre soltera, que tiene que trabajar y dejar de estudiar, porque no te da el cuero para las dos cosas).  A Lucas lo amé apenas lo vi: era hermoso, crespito,  flaco, largo, amoroso y sonriente, feliz con la vida. Siempre fue así. Creció hiperactivo, moviéndose para todos lados ¡y yo agotá, jaja!

El 30 de Mayo Lucas sufrió un paro cardiaco. Me llamaron para que fuera a despedirme. Esa madrugada le dije a los doctores que venía solo a verlo, no a despedirme, porque mi hijo no había muerto.  Entré con todo el protocolo: mascarilla, delantal, guantes. No podía creer cómo estaba: con un tubo en la cabeza, pelado, enflaquecido, con las uñas largas. No se las habían cortado en semanas. Pensé: “Me lo están matando”. La enfermera me dijo que no tenían cortauñas. “Yo llamo todos los días para saber qué necesita y nunca me pidieron uno”, le respondí y ella se quedó callada.

Estuve con él un buen rato, le hice mucho cariño y volví al departamento presintiendo que podría partir.

El dia 3 de Junio me llamaron nuevamente para decirme que no había despertado de la sedación en la cual estaba. Partí nuevamente a verlo y llevé un cortauñas. Estuve con él desde la 1 a las 6 de la mañana. Cuando me iba, el doctor me dijo que habría una junta médica para ver el caso, pero no alcancé a llegar y tuve que regresar.

Mi hijo tenía 24 años cuando partió, el 4 de Junio, a las 9:52 am.

Una amiga me acompañó en la espera. Un día entero pasamos para que me entregaran su cuerpo. En el crematorio me dijeron que por la alta demanda, el proceso se demoraría dos semanas. Otro mensaje de Facebook me permitió que alguien que conocía a la Seremi de Salud apurara el trámite. El 12 de junio me traje sus cenizas a la casa.

Hay momentos, ya no tantos, en que pienso que podría haber hecho más para ayudarlo; haber hecho un escándalo en la Posta Central, no sé… Ya no está y todo lo que planeamos juntos se fue a la mierda.

El 16 de febrero próximo cumpliría 25 años. Será la primera vez que pase su cumpleaños sin él. El año pasado fuimos al cine. Nos costaba ponernos de acuerdo con las películas, pues a él le gustaban con mucha sangre y a mí, no.

Creo que a Lucas lo mató la tristeza de no poder ver a nadie, ni hablar con alguien conocido. Yo pedía que le pasaran el teléfono, pero no quisieron. Me dijeron que la mayoría de los que hacían videollamadas se contagiaron del Covid. Eso decían.

Lucas era de aquellos que hablaba con los vagabundos en las calles. Alguna vez regaló una bufanda por ahí. Tenía una conciencia social tan grande… ayudó a tantas personas, que cuando partió, el Facebook se llenó de mensajes reconociendo su generosidad.

No tengo más que decir. Solo sentir este vacío enorme que te queda cuando muere un hijo.

Tienes que empezar de nuevo y no quieres. Te cuestionas todo lo que pasó. Cuando partió le pedí disculpas por todo lo que le faltó y no pude darle (lloro mientras lo escribo). Tener un hijo soltera es desgastador, pero traté de darle lo mejor de mí. Mi tiempo, mi cariño, todo mi amor. También le dije que se fuera en paz, que estaba todo perdonado. Siento que él pensaba en alguna parte de su mente que él era una carga para mí y no: me enseñó amor incondicional, valentía, amor, mucho amor.

21 comentarios sobre “Lucas Alejandro Saavedra Saavedra, hijo único

  1. Empatizo tanto con tu dolor, me emociona lo valiente q eres al escribir y contarnos tu dolor y tú duelo, se viene la fecha más importante para tí, solo te puedo enviar mucho amor…mi corazón y mente esta contigo.

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  2. Que bello lo que haces Alejandra
    Me emocionan los relatos de tantas personas que murieron sin poder ser abrazados,besados y escuchar y decir las ultimas palabras…
    Gracias o todos los que conparten sus historias

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    1. Que puedo decirle a una madre que perdió a su hijo, solo puedo mandarle un gran abrazo con mucho cariño, que impotencia hay muchas cosas que están muy mal pero llegará el día de la Luz…

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  3. Estremecedor relato. Qué impotencia. Qué miserable es nuestro sistema. Recuerdo cuando un tío estaba mutiendo, así literalmente. En gerundio. Tenía mucho frío, fui a pedir algo para cubrirlo y hasta que no me puse a gritar, no llegó la manta. La recibió en su último segundo, sin conciencia ya. Ese personal duro, indiferente es también víctima de este sistema impío.

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    1. Lucas era del viento, de la calle, de sus amigos, su mamá y los cerros, era de los movimientos sociales, la voz de los sin voz, era de quienes lo amaron, de la alegría, de la risa, la música y las nubes. Así seguirá siendo, en todo lo que dejó, todo lo que amo y lo que soñaba. Lucas no se ha ido, sigue con quienes anhelan su compañía. Su esencia empaña cada rincón, cada lugar donde fue feliz y seguirá ahí. No lo vemos, pero está, se siente, se huele, se escucha. Te abrazo de aquí a la eternidad y la luz este siempre contigo y tú mamá.

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  4. Huachita bella..siento que tus palabras de alguna manera dejan ir un poco el dolor. Sólo un poco. Es inimaginable tu sentir. Quisiera tener las palabras precisas para hacer un cariño a ese corazón lleno de pena. Quisiera que el dolor pudiese ser compartido para que no tuvieses que cargar con él tan sola. Te abrazo bien fuerte desde la montaña..

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  5. No soy capaz de dimensionar el dolor, la culpa, la rabia, la soledad de estos momentos. Mucha fuerza para esta madre y los funcionarios de la salud que están sobre exigidos y con miedo por ellos y sus familias. Qué enfermedad maldita!

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  6. Gracias Claudia por compartir con nosotros tus palabras. Lucas fue un hombre que a pesar de todos sus dificultades, el siempre tenía una sonrisa en el, un hombre alegre, amable, divertido y sonriente. Sigue con nosotros en nuestros corazones y siempre lo recordaré con esa sonrisa! Un Alma muy buena en donde sea que esta, se que el esta tranquilo y esta bien. Un abrazo Claudia.

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  7. Conoci a lucas en el instituto, no fuimos amigos, de hecho hable como 3 veces con el solamente, sin embargo me parte el corazon enterarme de esto, era alguien tranquilo, amable, de buen humor y sabia escuchar… Livianito de sangre diria yo, caracteristica de un corazon noble que sabe llegar a las personas, muchas fuerzas a la madre, a sus amigos y conocidos, que aca no nos olvidaremos de el lucas. Bendiciones

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