PROYECTO OBITUARIO: MIS PEDROS

Para Pedro Acuña Molina y Pedro Acuña Bustamante

Por Fernanda Valenzuela Acuña

Mis Pedros, padre e hijo, mi abuelo y mi tío se fueron así sin más, como nunca nos imaginamos, con una pandemia de la cual no tuvimos control y que a través de su cara más indolente y oscura nos enseñó a enfrentar momentos difíciles desde la distancia y con la carencia del afecto físico que se vuelve tan importante en estos momentos.

Ellos partieron con un día de diferencia; aún siento el dolor como si fuera ayer, la incertidumbre de no recibir noticias desde el hospital y la soledad al tener que cuidar a un enfermo de COVID en casa que se iba apagando cada día más. Ellos siempre fueron uno, iniciando por su nombre, y sin dudarlo fueron parte fundamental de esta familia.

27 de junio de 2020

Él, mi abuelo, el que siempre nos cuidó, el que nos acogió en su casa para pasar tardes enteras jugando y siendo felices, aprovechando para comer rico y ver televisión todos juntos, el que se deslomaba trabajando como salvavidas para poder tener a su familia en las mejores condiciones. El callado, pero que siempre tenía la última palabra, el que en todo momento me escuchó cuando tenía algo que decir; con el que discutí muchas veces sobre muchas cosas, pero fueron finalmente esas discusiones las que nos acercaron y nos hicieron mirarnos el uno al otro. Espero sinceramente que te hayas ido orgulloso de mí porque yo estoy y siempre estaré muy orgullosa de ti.

Recuerdo aún ese último día en que te vi. Antes de que llegara esa ambulancia para llevarte. Te miré, toqué tu pelo y te dije “tata, pórtate bien, haz caso a todos para que puedas volver pronto a la casa”. Fueron las últimas palabras que repetí muchas veces en mi cabeza queriendo que se volvieran realidad, que volvieras para poder cuidarte; pero no fue así, volviste, pero ya no eras tú porque tú ya no estabas aquí.

Fuiste la persona más fuerte y correcta que conocí, cuánto daría por haber estado ahí para que no te fueras solo, para que alguien hubiese tomado tu mano, para que al menos sintieras que estábamos a tu lado.

Tata, te quiero con el alma y créeme que honro cada día que pude pasar contigo. 

29 de junio de 2020   

Y tú, tío Pedro, siempre único, siempre especial; porque eras distinto, porque veías la vida desde otro lugar, un lugar en el que siempre intentamos protegerte y del que pocas veces lograste salir por ti mismo, pero un lugar en el que me encargué de crear el mejor mundo para ti.

Decir que no marcaste nuestras vidas sería faltar a la verdad, porque tener una persona como tú en la familia definitivamente es un sello imborrable. Estás en todo lo que hago, te pienso porque eso me da energía, porque me ayuda a mirarme a mí misma y a volver a quien soy, a volver a recordar esos días en que nos sentábamos a inventar historias para entretenernos y hacerte feliz.

Fuiste luz y sombra, fuiste tristeza y alegría, fuiste miedo y sorpresa, fuiste todo lo que te pudimos dar y créeme que para mí fuiste mucho más.

Los pienso siempre.

*Edición: Vera Biniza

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