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PROYECTO OBITUARIO: «Mi viejito, Juan Guerrero»

Por Myriam Guerrero Vera

Mis viejos estaban en San Antonio con mi sobrina Macarena, quien vivía con ellos. Además, estaban haciendo la cuarentena Nacho, mi otro sobrino, y su pareja Bárbara. Ellos no salieron desde Marzo (de 2020) de la casa. Macarena salía a hacer las compras necesarias y generalmente, las pedían a domicilio. Mi viejita Margot (85), tiene fibrosis pulmonar. En abril, tuvo una bronconeumonia y una neumonitis. Por eso, el doctor nos dijo que la visitáramos. Ahí comenzamos a ir, Estela mi hermana mayor; Blanca mi hermana menor; mi hijo Ivo y yo, viajábamos desde Santiago tomando todas las precauciones. Nos bañábamos antes de verlos, nos cambiábamos la ropa que traíamos de la calle, entrábamos sin zapatos, etc. Para el Día de la Madre, yo fui en la mañana y Estela, en la tarde. Hicimos un asado. Mi viejito (83) estaba súper bien. Ese día se sentía un poco resfriado, casi nada. El día lunes amaneció un poco más decaído. El miércoles 13 de mayo, mi sobrina Macarena estaba de cumpleaños, y él no quiso levantarse, tuvo colitis y llamamos al doctor. Así comenzó nuestra pesadilla.

El doctor nos dijo que lo lleváramos al hospital. Llamé a Jaime, mi esposo. Mi viejito salió caminando. En el camino me decía que pagara las cuentas, que cuidara a mi mamita. Lo llevamos al Sapu y del Sapu al hospital. Lo atendieron muy bien, la doctora que lo atendió me dijo que había que trasladarlo a Valparaíso, que probablemente tenía COVID. Fue un balde de agua fría, estuve con él desde las siete de la tarde hasta las 2.40 hrs de la mañana del jueves, en el Hospital de San Antonio. Se veía bien, insistiendo en que pagara la cuentas, que cuidara a mi mamita. La doctora que lo atendió me dijo que él volvería, que ella lo veía bien.

Mi papá era muy temeroso a todo, pero ese día no tenía miedo. Se veía tranquilo, feliz porque lo atendían bien. Le dije papito te llevarán Valparaíso y preguntó por cuántos días, le contesté que por dos solamente, que sea lo que Dios quiera, me contestó. Lo acompañé hasta la ambulancia, me hizo chao con su manito, y nunca más lo vi….

El jueves viajé a dejarle sus cosas. Por la noche me llamó para que le llevara pañales. Estaba preocupado porque había ocupado unos que no eran suyos, y además me pidió que le llevara diez mil pesos para tener. Hablamos con él por videollamada toda la familia, hasta el sábado. Ese día nos dijo que lo perdonáramos, que no llamáramos  tanto, que las señoritas tenían mucho trabajo, que no le lleváramos comida porque no estaba bien. Esa fue la última llamada que recibimos…

El domingo 17 de mayo no llamó. Pasadas las diez de la noche me llamó mi sobrina Macarena. Tía, me dijo, mi tatita falleció…

Nunca olvidaré… Envié la foto de su carnet, salí con mi esposo y con mi hijo mayor Ivo a contratar los servicios, horrible. Ellos nos orientaron sobre lo que teníamos que hacer. El lunes fuimos al cementerio Parroquial de San Antonio a hacer más trámites, mientras tanto Ivo ya se había ido a Valparaíso para poder acelerar la entrega de su cuerpo. En el cementerio sólo recibían hasta las 2 de la tarde. Estando ya en Valparaíso, mi esposo, mi hijo, la pompa y yo, tratando que nos dieran el certificado de defunción para enviarlo a mi hermana menor, Blanca; y para que mi sobrinos pudieran pasar. Llegó una amiga, Ely, a acompañarnos, aunque debió participar desde lejos.

Fue muy triste, desgarrador todo. No nos dejaron ver a mi viejito. Nos entregaron sus cosas y nos vinimos a San Antonio, mi viejito en la pompa, mi hijo, mi esposo y yo. Hablé con los del servicio funerario para poder pasar por la casa, llegando al cruce de San Antonio. Había gente esperándonos. Pasamos por afuera, mi mamita en la ventana con mi hermana mayor, mi sobrina, mi sobrino. Después nos contaron lo difícil que fue para Estela y Macarena contarle a mi mamá que mi papá había fallecido. Dicen que reaccionó con mucha rabia. Todavía cree que le hicieron algo en el hospital, no se conforma. La tuvimos muchos días llorando, no quería nada.

Paramos unos segundos y de ahí seguimos al cementerio, donde sólo pudimos entrar cinco personas: Ivo, mi hijo mayor; Jaime, mi esposo; Blanca, mi hermana menor, Juan Esteban mi sobrino menor y yo. Todo esos trámites los hicimos entre las 8 de la mañana y las dos de la tarde.

Mi mamá, con fibrosis pulmonar, mi hermana mayor con lupus y artritis reumatoide, mis sobrinos Macarena, Manuel Ignacio, Daniela, mi hijo menor Jaime y yo, todos resultamos contagiados. No pudimos reunirnos como familia, para contenernos. Estábamos todos aislados.

Mi papito tenía 83 años. Nos crió muy regalonas a sus tres hijas mujeres: Ester, la mayor, Blanca, la menor y yo, Myriam, la del medio. Él nos enseñó a estar juntas siempre. El 18 nos juntábamos todos en su casa. Hacía empanadas, muchas, para nosotros y repartía a los vecinos. Le encantaba que hubiera gente en su casa. Nos dejó muchos recuerdos, ampliaciones en nuestras casas, muebles hechos por él. Él era nuestro maestro. Nos arreglaba todo: las llaves, cambiaba el piso, nos hacía ampliaciones. Era un viejito bueno, le gustaba ayudar, a nuestros amigos también les hizo arreglos en sus casas. El Día de la Madre nos recitó, no hizo versos, que tenemos guardados con un tesoro. Tenía muy poca escolaridad, hasta segundo básico no más, pero era un genio. Cómo duele esta pérdida.

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PROYECTO OBITUARIO: Rodrigo, en la primera línea

Por Ronald Zamora

Es difícil contar una historia cuando hablas de una persona querida y admirada, por qué quizás se tiende a caer en exageraciones, pero quiero hacerlo muy simple.

Rodrigo, de la Barra, padre de dos hermosos hijos, separado e hijo de una familia con profundos valores sociales, comenzó en la lucha desde los primeros días de la revuelta; primero apoyando la manifestación y luego, usando su rociador para ayudar a quienes eran afectados por las lacrimógenas . Así partió su participación y terminó uniéndose a una de las brigadas que se crearon como respuesta al actuar de las fuerzas represivas.

Yo lo conocí en noviembre del 2019, cuando él ya era parte de la brigada de salud TEA. Ron se hacía cargo de ayudar a recuperar la vista y la respiración de los manifestantes. Para cuando los ojos destrozados y los heridos y caídos eran pan de cada día, Rodrigo muchas veces arrebató a compañer@s de las propias manos de la fuerza policial. Él sabía que si caían presos, no volverían en mucho tiempo a sus casas, ni a ver a sus familias. Siempre lo dijo: “Yo estoy para salvar a nuestra primera línea y dejarla combativa nuevamente. Nací en la lucha y me debo a cada combatiente que ahí esté”. Creía en la libertad de los presos de la revuelta y no descansaría hasta verlos nuevamente en la calle o junto a sus familias.

Fue partícipe de muchas campañas de apoyo, enviando mercadería, cigarros, yerba mate y otras veces dinero a los compas presos. Nunca perdió esa idea fundamental que lo hacía un hombre muy querido en Dignidad. Por diferencias, dejó de participar en la brigada que lo cobijó durante los primeros meses de la revuelta, pero nunca abandonó la calle. Siguió colaborando con su primo Roland, hasta que creó una nueva brigada, a la que bautizó como “Newen Mapuche”. Poco a poco a poco comenzó a recibir a personas que querían ayudar y no sabían cómo.

Preparó a un pequeño grupo y reclutó a otros como yo, que teníamos experiencia como combatientes y también como brigadistas de avanzada, esos que estábamos entre los pacos y la primera línea, evitando las detenciones o sacando heridos graves de los enfrentamientos para poder sanarlos y que no fueran apresados por ya sabemos quién.

Fue un líder en todas las facetas de la vida, su brigada la moldeó como él creía que era la vida: todos éramos iguales y nadie tomaba decisiones sin consultar y votar cada una de las acciones que realizaría la brigada. Le dio ADN la directriz : La brigada Newen Mapuche nace con la lucha, la primera línea y los presos políticos. Quien no esté de acuerdo, es libre de continuar su camino en otro lugar.

Muy rara vez no iba a brigada, por causa de su trabajo, pero seguía minuto a minuto todo lo que pasaba con ella. Se preocupaba de que todos llegaran sanos a su casa. Fue un hombre amoroso con sus compañeros, solidario y, por sobre todo, consecuente en su vida y en la lucha. Para muchos, es un ícono o un héroe. Para nosotros, es hoy una leyenda que escribió su historia con letras de fuego y sangre, un guerrero en Dignidad y contra el maldito virus que le arrebató la vida. Fueron 29 días de una lucha dura, 29 días en que dio todo por volver con su familia y estoy seguro que con su brigada también.

El  8 de abril de 2021 y acompañado de su familia y miembros de su brigada dejó este mundo, a los 44 años de edad.

Se fue un hombre, pero nació una leyenda.

PROYECTO OBITUARIO: Nuestra amada abuela Carmen

Por Esteban Carroza

Mi abuela Magdalena del Carmen Espinoza López, falleció el 18 de agosto del presente año después de estar casi dos semanas en el hospital de Quillota, donde finalmente perdió la vida.

Ella fue madre de 4 hijos e hijas: Darwin, Nancy, Alicia y Marisol; Abuela de 6 nietos, Darwin, Camila, Barbara, Katalina, Antonella y Esteban; Bisabuela de 6 bisnietos, Agustín, Isidora, Emilia, Beatriz, Benjamín y Vittoria.

Mi abuela fue una mujer que quedó viuda el año 1986, después de que mi abuelo Agustín falleciera producto del cáncer. Posterior a eso, ella tuvo que asumir la tarea de ser la matriarca de nuestra casa, madre de sus hijos y amorosa abuela. Fue una mujer de empuje extraordinario que a pesar de la adversidad supo salir adelante, construyendo una familia que hoy la recuerda con tristeza.

Mujer de principios y valores ya casi olvidados por muchas personas en la actualidad; fue generosa, gentil, cariñosa, ordenada, empática, resiliente a la adversidad. Supo criar a varias generaciones con amor y cariño.

Su fallecimiento se produjo después de que comenzó a decaer su estado de salud un fin de semana de agosto, agravándose prontamente, por lo que fue trasladada al Hospital de La Ligua y posteriormente al de Quillota. Mi abuela no quiso vacunarse, porque “nunca se había vacunado contra nada”, decía ella; y eso a pesar de que intentamos convencerla de que lo hiciera. Esa fue una de las razones que pesaron a la hora de no asignarle de inmediato una cama UCI; además de sus 80 años, y una serie de enfermedades que arrastraba por años. Lamentablemente en el final, ella misma decidió no firmar los papeles para la intubación.

Falleció el miércoles 18 de agosto a las 6:40 de la mañana.

Lamentablemente, debido a las restricciones impuestas por protocolo COVID, que todos salvo Piñera deben cumplir, tuvimos que despedirla rápidamente sin poder velarla, sin poder vestirla y acompañarla de un rosario, ya que fue siempre una mujer muy devota.

Resulta muchas veces triste y desgarrador darse cuenta cómo, de la noche a la mañana, su vida se terminó. Ella muchas veces decía que quería vivir hasta después de los 90 como su madre. No se pudo. La tuvimos que despedir en una tarde gris que terminó en lluvia y viento.

Es un dolor que como familia compartimos con las miles de personas muertas por el COVID en Chile; familias que perdieron a uno o más seres queridos por la pandemia. Será un dolor que nos acompañará hasta nuestro final.

Por la misma razón de no poder despedirla con los ritos funerarios occidentales, es que hemos aprovechado cada oportunidad para recordarla. Aprovechamos el Día de la Condolencia y el Adiós, y ahora también, este espacio que ha creado Alejandra Matus y su equipo, del cual estamos agradecidos.

La memoria y el recuerdo son los lugares en los cuales nos reunimos una vez más con aquellos que han partido. En la memoria y en el recuerdo nos seguiremos reuniendo con nuestra amada abuela Carmen, cultivaste con mucho amor el campo de nuestros corazones y en ellos siempre crecerá tu recuerdo.

Nasí fue

Durante la semana pasada, y al calor de los resultados de la prestigiosa encuesta Castdem, que lo daban por ganador en primera vuelta con todos los votos del Apruebo, el movimiento ciudadano «Morenazis x Kast» me pidió escribir una columna ensalzando las cualidades del rucio painino y aspirante al sillón presidencial, José Antonio, o «Pepe Zanjast» como le decimos quienes formamos parte de su círculo de hierro.

Primero y como es lógico, me dispuse a buscar en la vasta cantidad de proyectos que presentó durante sus dieciséis años como congresista, pero al parecer el zurderío eliminó toda evidencia de su trabajo en la cámara, ya que no me fue posible recopilar dicha información.

Les pregunté al respecto a mis morenazis camaradas, pero todos me dejaron «en visto».

Como no pude dar cuenta de su labor como parlamentario, me dije: “Voy a enfatizar en su costado intelectual más mejor”, y me puse a revisar imágenes de archivo en las que había participado en las charlas que ha dado en las distintas universidades, en donde su mensaje ha calado profundo.

Apesadumbrado, partí a ahogar las penas al Negro Bueno. Sentado en una de las mesas de la popular quinta de recreo, entablé conversación con un parroquiano que dijo ser pareja de una de las señoras que trabajó en la casa de los Kast durante la infancia de Pepe, emplazada en Paine, localidad que goza de tranquilidad gracias a la acción de la familia alemana, pacificación llevada a cabo durante el gobierno militar de transición y que muy probablemente quiera repetir en la Araucanía.

El hombre y su pareja me contaron que tenían en su poder el diario de vida del candidato, un cuaderno que se abría girando un simpático artilugio, una suerte de cruz en forma de gancho, “esvástica” creo que les llaman.

Me costó transcribir porque tengo perdido mi diccionario Chileno-Germano Sopena, pero con la ayuda de la tecnología pude traducir algunos extractos que me parecieron de interés nacional:


“Querido diario: Hoy tuve mi primera clase con el profe Guzmán, dentro de las lecturas obligatorias está un tal Joseph Goebbels, veré que tal me va”.


… Hoy hice una maldad, en el baño del cole escribí: «Por la razón o la fuerza, cásate colizón de mier…», jijijiji.


“Hoy conocí a María Pía, parece que fue amor a primera vista porque me dijo que yo era un tipo fascistanante”.


“Me encanta esta canción”


Querido diario: Mi profesor Jaime me está adoctrinando preparando para cuando sea político. Frente a la pregunta ¿Qué piensa de los gays? me dice que responda que no me molestan para nada, y que incluso tengo amigos gays.

Aquí con mi endiucador

“Cuando me case con la María Pía vamos a tener once hijos, luego seré Presidente y durante mi gobierno vamos a intervenir todas las peñas folclóricas, y le vamos a cambiar la letra a sus himnos decadentes, como  por ejemplo: «El derecho de vivir sin Marx”.

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“Soy el orgullo de mi entorno, aparezco en la franja del Si”.


“Ayer estaba atendiendo el Bavaria (local de mis abuelos), cuando un tipo de tez morena entra a preguntar por el precio de los sandwiches, cuando le di el valor me dijo que me lavara la zanja y se fue enojado, no entendí mucho la metáfora, pero creo que solo un idiota podría usar ese tipo de argumentos”.

Creo que con esto tengo material más que suficiente. Sé que no soy el más objetivo para calificar mi obra, pero quedó tan bueno que capaz que me invite el Checho Hirane a su programa de la tv, o al de radio agricultura más que sea.

PROYECTO OBITUARIO: Amor para Mario Hormazábal y Mercedes Toledo, nuestros padres.

Por Víctor Hormazábal Toledo

Cómo empezar … Perdimos a nuestros padres en 24 horas, un 2 y 3 abril del 2021. Sus nombres eran Mario Hormazábal Hormazábal y Mercedes Toledo Correa, ambos de la 3a edad (81 y 79 años respectivamente).

Tenían sus 2 dosis de vacuna (Sinovac) pero se contagiaron 7 días después de recibir la segunda dosis… Es como correr un maratón con ellos y que a falta de metros de la meta se cayeran. Ha sido terrible su ausencia, y sin ellos, tener que volver a empezar nuestras vidas…

Mi Viejo Roble

Mi Viejo Roble. La vida de mi papá no fue fácil. Él no conoció a su padre y quedó huérfano a los 7 años. Su crianza se la dieron tías y mujeres que lograron brindarle el amor maternal que le privó la vida. Comenzó a trabajar de niño: repartía viandas que cocinaba la “Nana Maruca”, quien hizo de tutora y mamá de mi viejito. Estudió esforzadamente y logró terminar 4to medio pese a todas las dificultades que le puso la vida. Él, no tenía una pieza ni cama, dormía muchas veces en una especie de cuarto donde guardaban cachureos y su vida se desarrolló en la calle, donde formó un carácter fuerte, que le permitió sobrellevar la vida que el destino le puso. “Era un roble”, me decía un querido amigo del colegio; fuerte, duro, con una corteza que le permitió salir adelante pese a tener todo en contra. 

Conoció a mi mamá a los 17 y de ahí comenzaron a forjar lo que hoy, es la familia Hormazábal Toledo.

Mi papá fue el mejor conmigo. Me regaloneó hasta el último de sus días. Me hizo dormir hasta casi los 15 años, y me sobreprotegió tanto, que siempre sentí la necesidad de estar cerca de él. Era el niño más feliz del mundo cuando me acostaba entre mis papás. Daría todo lo que no tengo por volver a sentir sus manitos en mi pelo haciéndome cariño, mientras mi mamá me calentaba mis patitas heladas y me rascaba la espaldita. No sabes cómo quisiera sentir tus manitos haciéndome cariño mientras me cantabas “mi niñito regalón pom po pom”, mientras yo tocaba tu cabecita calva. 

Mi viejo Roble, lleno de cortezas, tenía en su interior un corazón gigante. Su primera caída de corteza la vi a mis 10 años. Nunca lo había visto quebrarse; me contó que cuando tenía 10 años, una señora para Navidad le regaló un autito usado, de juguete. Era la primera vez que alguien le regalaba un juguete. Mientras me contaba le caían lágrimas; era la primera vez que lo veía llorar. Una parte de su corteza se desprendió y dejó ver su lado más profundo y humano. 

Él, todos los días se levantaba a prepararme desayuno para ir al colegio. Era su niñito regalón, su conchito, su guagua: su Víctor Manuel. Siempre seré su niñito regalón…

Cuando partí a la Universidad se despidió de mí entre lágrimas y con voz entrecortada, fue la segunda caída de corteza y fue un golpe profundo para las dos. Nos separábamos y no podría verlo llegar a almorzar, ni trayéndome cositas ricas para la once; una parte de mí murió ese día al verlo llorar. El Roble perdía una parte importante de su corteza en esa despedida.

Trabajó hasta los 80 años sin descanso. Fue siempre un hombre preocupado que daba todo por nosotros. El daba su vida por sus hijos y familia. No se imaginan todo el amor que tenía para darnos. Amaba a sus hijos y nietos con el alma y se esforzó hasta el final para darnos todo el amor paternal que él no tuvo. 

Hoy te tocó partir a descansar. El Roble, ya sin corteza, mostró su verdadera identidad: un hombre con un corazón y amor inigualables. Sé que desde arriba nos estás cuidando y me estás dando la tranquilidad necesaria para intentar al menos, ser un poco como tú. Me dejas la vara impresionantemente alta, porque es imposible llegar a ser así de bueno como tú, así de cariñoso como tú, así de perfecto como tú. Fuiste único e irreemplazable. Cuida a tus nietos desde arriba viejito, te aman y te adoran. Maxi y Emilia ahora tienen el mejor de los ángeles a su lado. Gracias por ser el mejor papá del mundo y ahora descansa en paz. Ve con tu mamá y tus viejitas, y espérame con la camita abierta cuando sea mi día de partir. Quiero que tus brazos y manitos me esperen allá arriba. Te Amo Papito. 

Mi Veterana

Mi veterana. Mi viejita. Mi vieja de mierda. ¿Por qué? Yo te quiero acá, conmigo. No merecías irte así. La iglesia debería rebosar de gente que te conocía. Nos quedamos sin tus hojuelas, tus plantas, tu pan de pascua, tus tejidos a crochet, tu albahaca, tus mermeladas y cientos de cosas ricas que hacías. 

¿A quién llamo para que me cuente sus achaques?, ¿a quién llamó mientras paseo a la Emilia? A ella le gusta regar plantitas igual que a ti ¿lo sabías, cierto? Cada vez que la vea te veré a ti, al lado. A tu Maxito le gusta cocinar ¿lo sabías? Te veré al lado de él mientras cocina sus galletitas. Te amaban mucho mamá. Te amamos mucho. 

Estuvimos dos años peleados sin hablarnos y ahora que estábamos tan enamorados y felices, este virus de mierda te lleva para siempre junto a mi papito. Tenías que ir a retarlo allá arriba ¿cierto? Recordarle que se tome los remedios o que saque a pasear a la Princesa. Ella te extrañará; fue tu última hija, regalona y fundida cómo lo fui yo contigo. 

Siempre me decías que nunca me veías grande, que siempre me veías de niño. Todos se reían y yo les decía que era porque nunca asumiste que yo crecí. Lo que nunca te dije es que yo también siempre me sentí niño contigo. Cada vez que iba a verte soñaba con acostarme contigo en las mañanas y sentir tus patitas calentitas junto a mis patitas heladas, ¿te acuerdas cómo me decías con voz guagualona “patita patita patita”’? Yo siempre me sentí ese niño contigo, nunca asumí que crecí, y en el fondo siempre te necesitaba a ti y a mi papá para seguir. 

Me encantaría decirte que voy a estar bien, pero no sé cómo. Necesito escuchar tu voz, necesito pelear contigo, ¡¡Necesito enojarme contigo!! Necesito saber que estás (para variar) hospitalizada porque te caíste. Siempre recuerdo una vez que estabas en urgencia y no te podían encontrar por ninguna parte. Como de costumbre, el hospital estaba colapsado y tú no aparecías por ninguna parte, hasta que al final te encontraron dándole comidita a una abuelita que estaba peor que tú. Dentro de todo lo “cagá” que estabas, te diste el tiempo de ayudar a otras personas. Y así fuiste siempre, preocupada por mí y los tuyos; siempre prendiendo velitas a San Cayetano por todos los demás, y apadrinando a cuánta persona podías. Fuiste la madrina de muchos quienes ahora te recuerdan con amor y cariño. Al igual que mi papá, tenías un corazón gigante. 

¿A quién voy a molestar ahora?, ¿a quién le haré bullying ahora?, ¿a quién llamaré el 1º de septiembre por pasar agosto?, ¿a quién llamaré el 16 de septiembre por Nuestra Señora de los Dolores? Viejita linda te voy a extrañar mucho. Creo que todos los “te amo” que te dije la última vez que te vi no son suficientes para cuantificar el amor que no sabía que te tenía. 

Eras una «vieja de mierda”, pero eras MI VIEJA DE MIERDA.

El otro día antes de venir a Curicó, mientras estaba en el baño, colocaron una canción a todo chancho: Gigante Chiquito de Sergio Denis. Era la canción que me dedicaste. En ese momento ya sabía que te estabas despidiendo. Pero aun así, sabía que ibas a dar pelea y luchaste hasta el final, como lo hiciste durante toda tu vida. Fuiste una mujer trabajadora y madre abnegada; abuela maravillosa, que le entregabas amor a tus nietos. Cuida a tu negrito y a tu Emilia Correa. Quiero mirarlos y sentirte ahí, junto a mi papito. No me dejes solito mamá. Por favor dame la fuerza para darles el amor que se merecen. Trataré de darles el amor que tú me diste y recordarles siempre que tienen dos ángeles a su lado. 

Prométeme que me tendrás la camita calentita cuando sea mi hora. Quiero volver a ser feliz como lo fui cada mañana junto a ti. Mientras, haré que tu recuerdo y amor perdure por siempre en los míos. Fuiste la mejor mamá. Siempre serás mi veterana. 

Salud compatible con el cargo y transparencia

Por Matías Mori Arellano, abogado.

En la elección presidencial de Estados Unidos de 1972, el senador y candidato demócrata McGovern, reconoció haber estado internado voluntariamente en un centro médico para tratar una depresión con terapia de electroshocks. Si bien dicho tratamiento fue exitoso, tuvo devastadoras consecuencias políticas en sus aspiraciones. El partido demócrata lo sacó de competencia. Las encuestas señalaban que los electores no toleraban la idea que una persona con antecedentes de una enfermedad mental pudiera ocupar la Presidencia. Los encuestados no conocían la historia.

El listado de líderes enfermos no discrimina por época ni geografía: Oliver Cromwell, Ludovico II de Baviera, Washington, Sah de Irán, Pompidou, Churchill, Hitler, Stalin, Kennedy y Reagan, entre muchos otros; la lista es larga. La serie “The Crown” muestra el secretismo con que la Corona Inglesa ocultó condiciones genéticas y patologías de sus miembros. La monarquía, conlleva desafíos adicionales, atendido el escaso intercambio de material genético entre sus integrantes derivado de sus vínculos de consanguinidad.

La salud, física y mental, de los líderes y sus efectos en el liderazgo han sido objeto de estudio: Jerrold M. Post, psiquiatra norteamericano, desarrolló esta disciplina desde las ciencias políticas. Post decía que los lideres políticos desempeñan dos roles en la sociedad: el primero, un rol representativo, que encarna los ideales imperantes en una comunidad y de sus miembros; el segundo, un rol instrumental, promoviendo políticas públicas, seleccionando a sus ejecutores y evaluando sus resultados. La enfermedad interfiere en ambas funciones.

Si un líder enferma y queda inhabilitado, el potencial daño de sus actos disminuye. Sin embargo, es poco frecuente observar enfermedades inhabilitantes y los sistemas de control existentes son de baja efectividad. A veces, el propio tratamiento de una enfermedad puede constituir un impedimento para ejercer un cargo. Las enfermedades no detectadas son las más peligrosas. Existe una errada percepción que las personas que ejercen poder no enferman, y que ellos simplemente se “agotan”, tras un extenuante trabajo en beneficio de sus pueblos. La enfermedad del líder puede, además, producir efectos adversos en las instituciones derivado de liderazgos patológicos de personas enfermas: narcisos, obsesivos y paranoicos han sido objeto de estudio. La reciente y publicitada caída del gobernador Cuomo en Nueva York deja en evidencia los efectos y consecuencias de un liderazgo tóxico.

En Chile, no existe debate sobre el estado de salud de nuestros lideres. La salud de aquellos que ejercen poder público – electos o designados – pareciera ser un tema tabú. La OMS define salud como “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.” Es una definición amplia no exenta de críticas. Sin embargo, enfermar es parte de la condición humana y se debe empatizar con aquellos que enferman. Pero, no es razonable pensar estadísticamente que la prevalencia de enfermedades en la población – incluidas sus adicciones – carezca de correlato en miembros de las instituciones que ejercen poder público, a saber, Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Hoy, gracias a la Ley N° 20.880 sobre probidad pública, conocemos las declaraciones de patrimonio e intereses de las autoridades para la prevención de conflictos de interés. Sin embargo, desconocemos todo antecedente sobre su estado de salud físico y mental: ¿Es privada esa información? Ello, cuando una enfermedad no solo afecta al paciente, sino que potencialmente a toda una nación.

PAPAS AL HORNO: El octubre de La derrota

Por Francisco Papas Fritas

“En la Canción de Rolando (Chanson de Roland), un poema épico que representa una de las primeras expresiones de la literatura de la lengua francesa, se empleaba la palabra rompre con el sentido de ‘romper’, ‘dividir’ un ejército o una fuerza enemiga. Este antiguo verbo francés dio lugar al sustantivo rote, que hacia el siglo XII denotaba una ‘cuadrilla’ o un ‘grupo de hombres, generalmente armados’. Del sustantivo rote se derivó otro verbo, desroter, que significaba ‘desbandar’, ‘dispersar’, a partir del cual, algunos siglos después, se formaría el sustantivo déroute ‘desbandada’. Al cruzar los Pirineos y llegar a la Península Ibérica a fines del siglo XVI, déroute se cruzó con la palabra castellana ‘rota’, la misma que usamos hoy como participio del verbo ‘romper’, pero que en aquella época se usaba también con el sentido de ‘revés militar’, y del encuentro de ‘rota’ con déroute, se formó el vocablo derrota.”

La fascinante historia de las palabras, Ricardo Soca.


La derrota de la izquierda del estallido social, no fenece en el acuerdo, sino en la aceptación y participación de un amplio mundo del estallido social, en disputar los espacios de poder de este acuerdo por vías electoralistas.

Si la izquierda se hubiera organizado para generar un camino como lo planteaba Clotario Blest, de formar y formar incansablemente organización y poder popular, tendríamos en este momento una importante presencia de organizaciones sociales recuperadas (hasta la CUT la perdimos gracias a la dictadura y a los 30 años pre-estallido social). La ganancia del estallido era el acercamiento colectivo y no el poder institucional desde la individualidad. Permitimos entonces no crear caminos de mayores solidificaciones colectivas, que sin lugar a duda significaban procesos largos, sin soluciones inmediatas, pero que en cambio, a dos años del estallido, fortalecían correctamente la desvinculación de la política institucional, siendo capaces de levantarse no solo como fiscalizador, sino que sobre todo, como voz valida de proposiciones y modificaciones, fuera quien fuera el que estuviera pretendiendo u ostentando el poder. Hoy, nos dicen las mismas  vulgares  y clasistas  frases pre estallido contra el pueblo; vemos las mismas colusiones, corrupciones, impunidad e injustica; y estamos lejos, muy lejos de un rebrote de la energía de salir a la calle en masa, contagiando  una rabia  derrocadora de todas las nefastas estructuras.

En ese  mismo paisaje hay necios,  y claro que hay belleza en ellos, pero lamentablemente gran parte de los necios que luchan contra el sistema  capitalista, lo son incluso con sus propias colectividades. Esto queda claro con el “sobrecandidaturismo” de personas que son parte de colectividades y organizaciones sociales, pero que abrazaron el hambre de poder. Tanto en el realismo capitalista, como en el realismo progresista, los rebeldes no se asumen capitalizados, ni derrotados, sino como mártires que deben representar en la teatralidad de los necios (sin errores a los que aferrarse), su papel de víctimas, que claman poder solo por el hecho de encarnar el dolor y la exaltación de la moral individual, en un espectáculo de martirio eclesiástico. Nada más capitalista que levantar a la individualidad como eje libertador, como Moisés abriendo mares en su ascetismo lleno de verdades puristas.  Así que todo influencer, y todo quien capitalizó su imagen de “consciente social” durante el estallido, era una o un potencial candidato (y así terminó sucediendo) que se comprometería con la constante promesa del cambio, regalando santitos de si mismo con el programa “vota C-1001”.

Estirar el chicle de una falsa espiritualidad social del estallido, es no admitir la derrota; la derrota ya está echada a los chanchos de la política institucional. Las filas se rompieron, y la izquierda otra vez está dispersa como hormiguero sin reina. La única culpa la tiene su obstinada fe en resolver las problemáticas sociales queriendo acceder al poder; de aspirar a estar en el lugar de los burgueses, sin entender que el poder, es decir el poseer, ha sido el problema de toda sociedad. Nuestras demandas, implican la colectivización de la fuerza, y el compartirla desde diversas espacialidades, es la desarticulación del poder como posición y propiedad. Poder se compone etimológicamente de pote y ese, pote es posible, capaz; y essees ser, estar y existir. El pote, es la composición en el lenguaje de la dominación del ser, del estar y el existir; es la herramienta primaria de control del ser y el tiempo. ¿Cómo romper con el delirio de querer aspirar a tomar la posición burguesa? Son las sociedades las que deben distanciarse y liberarse de aquel deseo de posibilidad-pote, solo entenderse y construirse desde el esse como fundación y función de un todo colectivo.

El grito de no soltemos las calles suena como un eco vacío, mientras la derecha quema todos sus cartuchos para crear escenarios llenos de subjetividad y mantener el poder más allá de quien salga presidente o presidenta. Ya  todo está tomado, todas las calles chorrean de individualidad exótica; los imaginarios subjetivos que fueron  referentes del estallido, están ahora capturados por el  capitalismo progresista: Las Tesis en Netflix,  los Delight Lab  volviendo a ser la empresa que siempre fueron, la  Tía Pikachu en el ex congreso, el pelao  Vade funado por su propia  vara moral del víctima/héroe… Pareman probablemente ha tenido que volver al Sename, el sensual y estúpido Spiderman aparece en comerciales de banco… y si el negro mata pacos  no estuviera muerto seria el nuevo perro de Lipigas y se  habría cambiado al amarillo. El realismo progresista ha penetrado tan fuerte que nuestras posiciones políticas para la fuerza individual terminan siendo un merchandisign coleccionable de identificaciones de causas. Mientras, las calles seguirán sangrando, y necios bellos seguirán luchando; otros tantos alienados seguirán queriendo romperlo todo sin tener idea de porqué quieren hacerlo, y al final las madres le cargarán la Bip o machetearán, vendiendo un imaginario de que con ese acto son antisistema, nos calentamos con tusi porque somos de plástico, dormimos con clona, y nos achoramos con chicota mezclado con destilado. Somos de cartoncito, pero tetrapak, aspiracionales incluso en lo revolucionario y lo callampa.

La derrota son las filas rotas, donde hoy la primera línea son todos, porque hacia atrás no hay nadie más para ser segunda, tercera o cuarta línea. Lamentablemente las primeras líneas están con esas bellas personas necias que han luchado toda su vida para terminar agonizando “en el medio del paseo público… murió a contramano entorpeciendo el transito” y por toda su lucha… dios le pague, diría Chico Buarque.

PROYECTO OBITUARIO: Mi querida madre, Luisa Riquelme Devia.

Por José Miguel Valladares.

Esta es la historia de Luisa Riquelme Devia, mi querida madre, que me regaló dos hermanos, una profesión y una vida entera de cariño y sacrificio. Dentro de sus oficios estuvieron el de asesora del hogar, y el de auxiliar de cocina de un supermercado en la ciudad de Talca, que desempeñó hasta el inicio de la enfermedad.

Todo comenzó paradójicamente un 8 de marzo, día internacional de la mujer. En mi familia había cierta tranquilidad porque habíamos llegado a la fecha de vacunación sin ningún problema, ya que al ser ella enferma crónica, le tocaba su vacuna el día 9 de marzo. Cabe mencionar que la vacunación a los enfermos crónicos se postergó un par de semanas por decisión del gobierno. En lo personal, sentía cierta felicidad porque ese mismo día mi padre había recibido su vacuna en la mañana. Aún recuerdo como si fuera ayer, el llamado de él contándome que a mi madre le habían detectado COVID en su trabajo, ya que se sintió bastante mal durante su jornada y por esa razón la sometieron a un test de antígenos, dando resultado positivo.

Logré comunicarme con ella posteriormente, se sentía un poco mejor, y me contó que la llevarían a una residencia sanitaria. Pero a decir verdad fue un “pinponeo” infernal, puesto que la llevaron a su hogar, luego a un Cesfam, luego a residencia sanitaria y finalmente a la urgencia del hospital de Talca. Ya eran las 11 de la noche de aquel día, y a través de frecuentes videollamadas me comunicaba con ella. Fue sumamente impactante verla con un respirador, y me temí lo peor, aunque con cierto optimismo dado a que aún podía tener contacto con ella. Finalmente, a las 3 A.M. del día siguiente, me avisa que quedará hospitalizada porque sus niveles de saturación de oxigeno están bajos.

Durante aquel martes y la mañana del miércoles 10 de marzo, pude hablar con ella a través de las videollamadas para darle ánimo y así también saber de ella, llevarle comida (porque en el hospital no le dieron absolutamente nada para comer) y escuchar telefónicamente a los doctores una vez al día. La tarde de ese miércoles mí madre no contestó nunca más el teléfono y mi desesperación no me dejaba pensar con tranquilidad. Más tarde recibo un llamado diciendo que mi madre ha subido a la unidad de cuidados intensivos. Nunca más volví a oír su voz a partir de este instante.

El viernes 12 de marzo recibo el llamado medico indicándome que mi madre necesitaba ser intubada y puesta en posición prono, porque sus niveles de saturación estaban bajísimos. A partir de este momento se inicia una larga agonía, con un vaivén de cambios de estado de salud, habiendo pequeñas mejoras, intentos de volverla boca arriba, traqueotomía, etc. La angustia me carcomía por dentro día a día, esperando ese llamado diario que me dijera que mi madre estaba mejor y que nunca llegó.

Llegamos al viernes 2 de abril, y mi teléfono suena a las 7 A.M. Despierto aterrorizado, creo que nunca había sentido tanto frio en mi vida, e inconscientemente supe que se venía lo peor. El médico me indicia que mi madre se ha agravado considerablemente y que debemos ir a verla, señal inequívoca de que el final era inminente. Así que al día siguiente fuimos con mi padre a visitarla, pudiendo entrar al pabellón UCI donde estaban los enfermos entubados. Era una escena escalofriante, dolorosa, que me dejó atónito y que aún no me recupero de ver. Había personas de todas las edades, un hombre de mi edad (36 años) y muchas mujeres como mi madre. Ella estaba al final del pasillo, y mientras avanzo, pienso en todas esas familias que estaban sufriendo lo mismo que yo. Finalmente llego hacia ella, está inconsciente, su rostro con heridas propias de la intubación y destete del procedimiento, su cara muy delgada, como si hubiera viajado en el tiempo diez años… toco su mano y lloro con ella. Le pido que no se rinda, que hay una familia y una nietecita esperándola en casa, y ella me responde con un movimiento de sus dedos. Quise creer que me dijo que sí, pero mi corazón sentía que se estaba despidiendo de mí. Solo pena, rabia y dolor es lo que recuerdo de los instantes posteriores a la visita.

El lunes 5 de abril, llega el penúltimo llamado, avisándome que el fallecimiento de mi mamá es inminente. Lo tomo con fortaleza producto del proceso vivido el fin de semana pasado, aprovecho de iniciar los trámites funerarios. Es poco lo que alcanzo a hacer, ya que a las 15.30 fallece Luisa, dejando un esposo, tres hijos, una nieta, y un dolor inmenso que hasta el día de hoy no cesa.

El adiós definitivo fue más triste aun, frío, producto de una ciudad en cuarentena; sin poder velarla, sin un responso fúnebre, sin la palabra de Dios como consuelo; solo 8 personas mientras la dejaban en su lugar de descanso eterno. Pienso que ninguna persona merece ser sepultada de esa manera; pero esta pandemia nos ha quitado tanto: no bastó con llevarse nuestra rutina, nuestra fuente laboral, nuestro derecho a recrearnos, también la humanidad que significa despedir a tus seres queridos según tus creencias.

Madre mía, fuiste la mejor, una mujer maravillosa, madre como ninguna, trabajadora hasta el último de tus días. No fue casualidad que vinieras a este mundo un día de la madre, porque fuiste la mejor mamá que un hijo pueda tener. Me lo diste todo, y será una deuda que nunca podré pagar. Tu amor, tus valores y tus enseñanzas son mi consuelo para seguir adelante. Te amo con toda mi alma mamita de mi corazón.

Luisa Riquelme Devia, 10/05/1963 – 05/04/2021

PROYECTO OBITUARIO: José Orellana Fuentes, mi padre.

Por Antonio Orellana.

José Abdón Orellana Fuentes (o «Giuseppe», como lo bromeábamos con mi hermano) fue mi padre. Sastre único, lo buscaban de muchos talleres para que hiciera las chaquetas y los más complicados trajes de empresas, porque realmente sabía hacer blazers como nadie más los hacía. Guitarrista de los Sharp (banda desconocida de la década del 60). Hijo de don Abdón Orellana e Irma Fuentes, nacido el 19 de octubre de 1946. Esposo en dos nupcias: de la primera nacimos mi hermano mayor, Marcelo, y yo, Antonio; de la segunda, mi hermana Josefina. Vivió sus últimos y -aparentemente- más felices años junto a Luisa Tapia, su última pareja con quien tuvo a mi última hermana, Javiera. Digo “más felices”, porque tuvo la posibilidad de ser regaloneado por Luisa y mis hermanas; se sentía el macho protector de ellas (imposible no sentirlo con la escuela de la cual provenía).

De pequeño, como a la inmensa mayoría de las personas, la vida lo trató con poco cariño. Tenía menos de 10 años cuando ya andaba cargando repuestos enormes, de vehículos antiguos, en el taller de desabolladura donde apoyaba el trabajo de su padrastro (otra víctima de esta pandemia). Esa infancia difícil le enseñó a luchar siempre por sus sueños, algunos de los cuales se cumplieron y otros quedaron en el camino, como a todos les suele suceder. En su juventud, mientras aprendía sus primeros acordes tocando temas de the Beatles o de la Nueva Ola chilena, iniciaba sus estudios en la escuela de sastrería; este noble oficio lo haría su herramienta para educarnos y crecer en múltiples aspectos de la vida por más de 60 años.

Se cuidó mucho desde que se inició la pandemia, mucho. Nos pedía que por favor no nos juntáramos; y nosotros respetamos su voluntad irrestrictamente durante todo el 2020. Tenía miedo de esta enfermedad, no la entendía, así que su forma de enfrentarla era cuidándose, siguiendo todas las recomendaciones: tenía la casa llena de amonio cuaternario, el cual roseaba por todos los accesos y espacios interiores.

Pasó el año y -por suerte- tuve la fortuna de que nos viniera a ver el 24 de diciembre. Ese día les trajo un «engañito» a mis hijos, conversamos extensamente de las preocupaciones que tenía por mis hermanas, particularmente por la «Jóse». Sin querer, conversamos de tantas cosas ese día, que pareciera que me hubiese instruido para lo que venía (sin saber lo que venía). Cuando llegó la hora de la despedida como siempre, nos abrazamos (desde la pandemia, empecé a decirle a todos mis cercanos cuánto los quería, y esta vez, no fue la excepción).

Al otro día, él fue a ver a la familia de Luisa, sin saber ninguno de los presentes, que entre ellos, había varios contagiados de COVID. El resultado es que se contagió en esa visita (confirmado por PCR el 3 de enero de este 2021); se empezó a sentir mal a los 3 días, pero al principio no le tomó mucho peso, dado que no se sentía tan mal. Pasaron los días y poco a poco se fue deteriorando, pero en el consultorio lo mandaban de vuelta con algún analgésico para el dolor y la fiebre (hoy de hecho, siento que debí «hincharlo» para que nos fuéramos a parar al Hospital de La Florida, a la espera de que lo ingresaran). Tras pasar casi 10 días desde su notificación, finalmente lo ingresaron a la UCI del mismo Hospital el 14 de enero, donde fue intubado a las pocas horas de su ingreso.

Al día siguiente, lo mandaron intubado a la clínica Ensenada (en Vivaceta) dado que el Hospital no tenía camas para su ingreso. Empezaron a pasar los días y sus pulmones no mostraban ninguna mejoría, pero la esperanza permanecía en todos nosotros. Luego, fueron sus riñones los que fallaron, por lo que empezaron a dializarlo, aunque la esperanza seguía «presente e intacta». A medida que pasaban los días, las cadenas de oración de cercanos parecían darnos una sensación de que, entre rezos y energías, todos ansiábamos su regreso; pero no había mejora.

El 13 de febrero presentó su primera falla cardiaca, lo que obligó a colocarlo boca abajo debido a las labores de reanimación; esto en su oportunidad no era informado por los médicos, quizás, para mantenernos con la esperanza de que esto cambiaría. Pero siguieron pasando los días sin mejoría alguna (ya con ventilación mecánica, diálisis, y golpes adrenalínicos por sus fallas cardiacas, por lo que algunos ya estábamos empezando a «rogar» por un fin al suplicio que estaba viviendo). 

La noche del viernes 26 de febrero de este año, a las 23 horas con 37 minutos, mi papá partió hacia el mejor lugar que puedo desearle. Nos dio lo mejor que pudo en sus años de vida, siempre tratando de mesurarnos (particularmente a mi); se sentía orgulloso de todxs nosotrxs. Hoy, soy yo quien se siente orgulloso del tremendo hombre que fue, y que partió sin aun tener claro por qué le tenía que tocar a él esta secuencia de malos pasos. Lo quiero demasiado… lo queremos demasiado… te mando un beso donde estés, hasta cuando nos volvamos a encontrar. Con tus virtudes y desaciertos, me siento orgulloso y afortunado del padre que me tocó tener.

PROYECTO OBITUARIO: Admiración y gratitud por Isolina Vásquez.

Por Ximena Carrera, miembro de AUCH (Autoras Chilenas).

Ella es ISOLINA VÁSQUEZ. No la conocí personalmente. Sólo supe de ella a través de Mónica Zavala quien junto a otrxs vecinxs del Cabildo que armamos en octubre de 2019, trabajaron codo a codo con ella buscando la forma de ayudar a lxs vecinxs de su sector. Isolina vivía en Lo Hermida, era dirigente de la Sociedad de Copropietarios y Junta de Vecinos “Aquelarre Brilla el Sol”.

Hace un año, y a propósito de la proliferación de las ollas comunes en el país, como @autoraschilenas se nos ocurrió que, además de los alimentos, los libros eran también bienes de primera necesidad. Cuando difundimos la iniciativa, hubo opiniones contrarias, «un libro en una caja de alimentos no tiene nada que hacer ahí, no es esencial». Mucho no nos importó. 

El 6 de junio de 2020, se concretizó la primera entrega de libros en la que varias editoriales nacionales y escritoras colaboraron con ejemplares. Esta entrega se hizo a través de Mónica, dirigente vecinal quien, como ya he dicho, mantenía el contacto directo con Isolina Vásquez. En las cajas con alimentos que Mónica armó, se “colaron” los libros.  Cuando uno de ellos llegó a sus manos, quiso leerlo. Le costaba (¿Cómo no?), había llegado sólo hasta segundo básico; no sabía leer bien. Cuando se desanimaba, Mónica le insistía: “Lea, señora Isolina, lea; aunque no entienda, lea”. 

Isolina Vásquez, quien no sólo se hacía cargo de su familia, sino que también de velar porque sus vecinxs vivieran de la mejor forma posible, le robó tiempo a sus ganas y coqueteó en silencio con la idea de matricularse en un colegio online para terminar su enseñanza básica, y así poder leer sola. No pudo. Unas semanas atrás, Isolina Vásquez enfermó de COVID. Estuvo hospitalizada varias semanas en la UCI, sala 401, cama 3. 

Hoy, 16 de junio de 2021, Isolina Vásquez, dirigenta vecinal de Lo Hermida, murió. Isolina, si pudieras leer estas palabras, deseo que tu viaje sea leve, que las dificultades y el sufrimiento que padeciste desde niña y que te acompañó la vida entera, queden atrás.

CIENCIA Y POLÍTICA: UNA NUEVA FORMA DE RAZONAR

Por Amelia Donoso Ibarra.

Un proyecto de Ley argentino, un acuerdo entre dos instituciones chilenas, y la intervención del expresidente Bill Clinton para sentar a dos científicos a comer pizza, se entrelazan para explicar la importancia de la relación entre Ciencia y Política.

Un nuevo agente surge con fuerza en el contexto de pandemia y  crisis climática global: La Ciencia. 

En consideración al aporte, en especial en la medicina, que realizó la ciencia y que tuvo como resultado  la creación de vacunas para combatir el COVID-19, se hizo necesario relacionar mundos que en países como Chile parecían no reconocerse en su rol  y valor: recordar que en los peores momentos de la crisis sanitaria en Chile, miembros de la comunidad científica publicaron una carta cuestionando el rol del Ministerio de Ciencia del país.   Así fue que se conjugaron dos elementos que provocan tensión hasta el día de hoy  entre el mundo científico y el gobierno.  

Estos dos acontecimientos (crisis climática y coronavirus) obligan, en Chile y el resto del mundo, a pensar en una nueva relación entre ciencia y política. Y en este contexto bien vale recordar acontecimientos que han marcado en el mundo esta relación: En Argentina  el proyecto de Ley sobre legislación informada en evidencia científica,  encabeza su texto «2021- año Homenaje al premio Nobel de Medicina Dr.  César Milstein», y en su Capítulo I  art. I  señala que “la presente ley tiene como objeto  promover el asesoramiento científico legislativo  en el ámbito del Honorable Congreso de la Nación con la finalidad de procurar  legislación informada en evidencia científica”; a la vez que en su art. 2 letra d señala que el objetivo es “contribuir a mejorar la calidad del debate legislativo promoviendo  decisiones informadas y el uso de evidencia científica en su fundamentación”; y en su art. 8, referido a los principios, dice “transparencia y máxima divulgación” en toda información elaborada. 

La norma trasandina describe como experiencia relevante en la materia la realizada por España, donde un grupo de científicos e investigadores dieron luz a la instancia «Ciencia en el Parlamento”, la que es recogida por Chile en el acuerdo firmado entre la ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo) y la Biblioteca del Congreso Nacional, acuerdo firmado el 18 de junio del presente año. Este, tiene tres áreas de acción: entregar información de contexto referida a introducir antecedentes relacionados con legislación de otros países y conocer los avances científicos nacionales; informes de frontera relacionado con entrega de antecedentes técnicos en materias donde no exista legislación o experiencia comparada y donde se han, o podrían modificar, escenarios en base a los avances científicos; referido a consultas a expertos y comunidades.

Distintas son las formas en que la política y la ciencia se han encontrado y han definido grandes momentos en la historia del conocimiento. Fue en 1990, cuando se lanza el Proyecto Genoma Humano, que se comienza a tejer una historia en la que participarían varios científicos y que obligaría, el año 2000, a que el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, interviniera para que se produjera una tregua entre dos grandes de la ciencia:  Craig Venter y Francis Collins. ”Arregladlo; conseguid que estos dos trabajen juntos, pidió Clinton a sus consejeros  científicos. Así, Collins y Venter quedaron para compartir pizza y cerveza y ver si podían llegar a un acuerdo, enfocado a repartirse el reconocimiento y poner al servicio público, antes que al de la explotación para uso privado, lo que pronto se iba a convertir en el conjunto de datos biológicos más importante del mundo», describe Walter Isaacson en su libro El Código de la Vida. 

Ciencia y Política unidas en las redes de los más extraordinarios y asombrosos descubrimientos de la humanidad. Cómo no pensar en esta necesaria relación, en esta nueva forma de razonar para enfrentar los desafíos que vienen, y observar con rigurosidad y calma los acontecimientos del pasado.

Dos son los ámbitos que se presentan con mayor visibilidad y que tensionan la relación entre ciencia y política: el cambio climático y la  crisis sanitaria en contexto de pandemia  mundial. Sobre la primera existe evidencia suficiente  para enfrentar y mitigar  los diversos fenómenos del cambio climático. Se acaba de publicar el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Sobre la materia algo se repite en los análisis, y es, la falta de voluntad política para enfrentar la crisis de parte de los tomadores de decisión que no están considerando la evidencia científica.

Por su parte, la crisis sanitaria a propósito del COVID-19, instaló en escena mundial el negacionismo de políticos como el ex presidente de Estado Unidos Donald Trump, y el actual presidente de Brasil Jair Bolsonaro. Ambos líderes tensaron al máximo la situación sanitaria de sus países al negarse a reconocer la evidencia científica. Chile no se quedó atrás en este cuadro con los reiterados desencuentros entre el Colegio Médico y el Gobierno; la carta de la comunidad científica cuestionando el rol del ministerio de ciencia y científicos que afirman que el MINSAL tiene un «cerco de datos» que impide investigar bien la pandemia. 

Diversas iniciativas nacionales como extranjeras permiten dar luces de cómo es posible transitar para que finalmente ambas, ciencia y política se encuentren. En la fundamentación del proyecto de Ley Argentina, la Diputada Brenda Lis Austin  señala que el proyecto propone la creación de la Oficina de Legislación Informada en Evidencia del Congreso (OLIEC). A la vez, da cuenta de experiencias relevantes en la materia, como la «creación de la Oficina de Evaluación de Tecnología del Congreso de los Estados Unidos en 1972; y la Oficina Parlamentaria de Ciencia y Tecnología (POST, por sus siglas en inglés) del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, creada en 1989. El modelo británico consiste en una oficina bicameral gobernada por una junta integrada por 14 parlamentarios, y un grupo de miembros de la comunidad científica nominados por las academias nacionales, que gestionan «evidencia confiable y actualizada a través de informes imparciales, no partidistas y revisados por pares» que son provistos al parlamento. La iniciativa española de la sociedad civil  «Ciencia en el Parlamento» del año 2018,  convocó  a científicos e investigadores a trabajar en conjunto para entregar  información respaldada en evidencia al Parlamento. 

Por su parte Chile da curso el año 2011 al 1er Congreso del Futuro, iniciativa que en su décima versión reunió a más de medio millón de personas. La instancia, que es gratuita, reúne a destacadas personalidades del ámbito científico y humanista. El Congreso del Futuro que es organizado por la Fundación Encuentro del Futuro y la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, ha sido promotor de diversas iniciativas, entre ellas, la promulgación de la Ley que creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el año 2018; y espera ser un actor relevante en apoyar el trabajo de la Convención Constituyente, instancia elegida para elaborar una nueva Constitución Política en el país.