CIENCIA Y POLÍTICA: UNA NUEVA FORMA DE RAZONAR

Por Amelia Donoso Ibarra.

Un proyecto de Ley argentino, un acuerdo entre dos instituciones chilenas, y la intervención del expresidente Bill Clinton para sentar a dos científicos a comer pizza, se entrelazan para explicar la importancia de la relación entre Ciencia y Política.

Un nuevo agente surge con fuerza en el contexto de pandemia y  crisis climática global: La Ciencia. 

En consideración al aporte, en especial en la medicina, que realizó la ciencia y que tuvo como resultado  la creación de vacunas para combatir el COVID-19, se hizo necesario relacionar mundos que en países como Chile parecían no reconocerse en su rol  y valor: recordar que en los peores momentos de la crisis sanitaria en Chile, miembros de la comunidad científica publicaron una carta cuestionando el rol del Ministerio de Ciencia del país.   Así fue que se conjugaron dos elementos que provocan tensión hasta el día de hoy  entre el mundo científico y el gobierno.  

Estos dos acontecimientos (crisis climática y coronavirus) obligan, en Chile y el resto del mundo, a pensar en una nueva relación entre ciencia y política. Y en este contexto bien vale recordar acontecimientos que han marcado en el mundo esta relación: En Argentina  el proyecto de Ley sobre legislación informada en evidencia científica,  encabeza su texto «2021- año Homenaje al premio Nobel de Medicina Dr.  César Milstein», y en su Capítulo I  art. I  señala que “la presente ley tiene como objeto  promover el asesoramiento científico legislativo  en el ámbito del Honorable Congreso de la Nación con la finalidad de procurar  legislación informada en evidencia científica”; a la vez que en su art. 2 letra d señala que el objetivo es “contribuir a mejorar la calidad del debate legislativo promoviendo  decisiones informadas y el uso de evidencia científica en su fundamentación”; y en su art. 8, referido a los principios, dice “transparencia y máxima divulgación” en toda información elaborada. 

La norma trasandina describe como experiencia relevante en la materia la realizada por España, donde un grupo de científicos e investigadores dieron luz a la instancia «Ciencia en el Parlamento”, la que es recogida por Chile en el acuerdo firmado entre la ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo) y la Biblioteca del Congreso Nacional, acuerdo firmado el 18 de junio del presente año. Este, tiene tres áreas de acción: entregar información de contexto referida a introducir antecedentes relacionados con legislación de otros países y conocer los avances científicos nacionales; informes de frontera relacionado con entrega de antecedentes técnicos en materias donde no exista legislación o experiencia comparada y donde se han, o podrían modificar, escenarios en base a los avances científicos; referido a consultas a expertos y comunidades.

Distintas son las formas en que la política y la ciencia se han encontrado y han definido grandes momentos en la historia del conocimiento. Fue en 1990, cuando se lanza el Proyecto Genoma Humano, que se comienza a tejer una historia en la que participarían varios científicos y que obligaría, el año 2000, a que el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, interviniera para que se produjera una tregua entre dos grandes de la ciencia:  Craig Venter y Francis Collins. ”Arregladlo; conseguid que estos dos trabajen juntos, pidió Clinton a sus consejeros  científicos. Así, Collins y Venter quedaron para compartir pizza y cerveza y ver si podían llegar a un acuerdo, enfocado a repartirse el reconocimiento y poner al servicio público, antes que al de la explotación para uso privado, lo que pronto se iba a convertir en el conjunto de datos biológicos más importante del mundo», describe Walter Isaacson en su libro El Código de la Vida. 

Ciencia y Política unidas en las redes de los más extraordinarios y asombrosos descubrimientos de la humanidad. Cómo no pensar en esta necesaria relación, en esta nueva forma de razonar para enfrentar los desafíos que vienen, y observar con rigurosidad y calma los acontecimientos del pasado.

Dos son los ámbitos que se presentan con mayor visibilidad y que tensionan la relación entre ciencia y política: el cambio climático y la  crisis sanitaria en contexto de pandemia  mundial. Sobre la primera existe evidencia suficiente  para enfrentar y mitigar  los diversos fenómenos del cambio climático. Se acaba de publicar el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Sobre la materia algo se repite en los análisis, y es, la falta de voluntad política para enfrentar la crisis de parte de los tomadores de decisión que no están considerando la evidencia científica.

Por su parte, la crisis sanitaria a propósito del COVID-19, instaló en escena mundial el negacionismo de políticos como el ex presidente de Estado Unidos Donald Trump, y el actual presidente de Brasil Jair Bolsonaro. Ambos líderes tensaron al máximo la situación sanitaria de sus países al negarse a reconocer la evidencia científica. Chile no se quedó atrás en este cuadro con los reiterados desencuentros entre el Colegio Médico y el Gobierno; la carta de la comunidad científica cuestionando el rol del ministerio de ciencia y científicos que afirman que el MINSAL tiene un «cerco de datos» que impide investigar bien la pandemia. 

Diversas iniciativas nacionales como extranjeras permiten dar luces de cómo es posible transitar para que finalmente ambas, ciencia y política se encuentren. En la fundamentación del proyecto de Ley Argentina, la Diputada Brenda Lis Austin  señala que el proyecto propone la creación de la Oficina de Legislación Informada en Evidencia del Congreso (OLIEC). A la vez, da cuenta de experiencias relevantes en la materia, como la «creación de la Oficina de Evaluación de Tecnología del Congreso de los Estados Unidos en 1972; y la Oficina Parlamentaria de Ciencia y Tecnología (POST, por sus siglas en inglés) del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, creada en 1989. El modelo británico consiste en una oficina bicameral gobernada por una junta integrada por 14 parlamentarios, y un grupo de miembros de la comunidad científica nominados por las academias nacionales, que gestionan «evidencia confiable y actualizada a través de informes imparciales, no partidistas y revisados por pares» que son provistos al parlamento. La iniciativa española de la sociedad civil  «Ciencia en el Parlamento» del año 2018,  convocó  a científicos e investigadores a trabajar en conjunto para entregar  información respaldada en evidencia al Parlamento. 

Por su parte Chile da curso el año 2011 al 1er Congreso del Futuro, iniciativa que en su décima versión reunió a más de medio millón de personas. La instancia, que es gratuita, reúne a destacadas personalidades del ámbito científico y humanista. El Congreso del Futuro que es organizado por la Fundación Encuentro del Futuro y la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, ha sido promotor de diversas iniciativas, entre ellas, la promulgación de la Ley que creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el año 2018; y espera ser un actor relevante en apoyar el trabajo de la Convención Constituyente, instancia elegida para elaborar una nueva Constitución Política en el país.

PROYECTO OBITUARIO: Ella es mi mami, Silvia Oriana Navarro Brito

Por Paola Román.

Mi mami falleció de COVID el año pasado, el 19 de junio para ser más exacta. Fue todo tan rápido, tan doloroso, la cuidamos tanto; fue la mujer más esforzada que he conocido en mi vida. Su marido la dejó por otra mujer, la dejó con 4 hijos, el menor de solo 8 meses. Siempre viví con mi mami, mi tío y mi mamá, ellos dieron todo por mí.

Trabajó toda su vida para sacar adelante a sus hijos; sufrió mucho, uno eligió un mal camino, pero los otros 3 daban todo por ella. Hace 6 años falleció su hijo mayor, quien fue el que tomó casi el papel de marido; mi mami nunca rehizo su vida, siempre estuvo dedicada a sus hijos y luego a mí, su nieta mayor. Me hizo ser su quinta hija, no de sangre, pero sí de corazón. 

Siguió viviendo conmigo y mi madre, con los años luego de perder a su hijo se empezó a enfermar, su mente la traicionó y olvidó muchas cosas. Yo me embaracé por segunda vez y no la pude seguir cuidando. Se fue donde su otra hija, donde alcanzó a estar 6 meses. Allá sufrió una caída, y la tuvieron que operar de su cadera. Todo bien, luego en un control en el hospital Sótero del Río se contagió.

Ni una semana alcanzó a durar. No nos despedimos, no nos abrazamos, no pude hacer nada de lo que le prometí. Un funeral solo conmigo, mi madre y dos de mis primos, ya que todo el resto de mi familia estaba contagiada. Ella no merecía irse así, sola; le agradezco a los vecinos que salieron a su cuadra a despedirla, pero ella merecía más, mucho más. 

PROYECTO OBITUARIO: Nuestro Querido Flaco

Por Ximena Horvitz Lennon.

Hernán Vega Campos, querido «Flaco», nace en Cauquenes en un medio donde la pobreza y la carencia imperaban. Estudiante aplicado del liceo de Cauquenes pasa a estudiar matemática y física en la Universidad de Chile. Se casa con su amada Viela Riquelme y nacen sus dos hijos: Vielita y Nancho. Se va becado a Estados Unidos para especializarse, y regresa a Chile para incorporarse a la Universidad Técnica del Estado donde es profesor de Física y Matemáticas en la Escuela de Ingeniería. El Golpe de Estado del ´73 lo encuentra en su puesto y es arrestado junto a Víctor Jara, varios profesores, y a su rector Enrique Kirberg. Después de ser torturado en el Estadio Nacional y en el Estadio Chile logra irse al exilio con su familia para volver a su amado Chile a fines del ´80… 

Pero lo importante de este recuerdo es que nuestro querido «Flaco» fue un hombre cabal, recto, amable, solidario; amante de su familia, de su país, y gran amigo de sus amigos. Se lo llevó el COVID de un día para otro, sin permitirnos en un abrazo, darle el adiós que se merecía. Te amamos por siempre.

Papas al horno: Patria

Y si comparte conmigo que las palabras forman mundos que nos secuestran, comprenderá que nombrar algo es definirlo, definirlo para controlarlo.

La Patria del olvido, Muñoz Coloma

Por Francisco Papas y Alberto Horno

AH: Estaba leyendo La Patria del Olvido, de Muñoz Coloma, un libro de 13 relatos cortos cuyo elemento común, o el principal al menos, es posicionar a la memoria y a la nostalgia como un lugar de escape y resistencia frente al dolor provocado por las heridas de un país que, en vez de sanarlas, busca ocultarlas y administrarlas por medio del olvido. Ciertamente Chile se ha ido construyendo sobre una multiplicidad de verosímiles que hacen del olvido el dispositivo principal de su funcionamiento. Es decir, desplazar, borrar, eliminar, ocultar, no enfrentar aquello que nos incomoda, o que incluso causa dolor y heridas. El olvido como contraposición a las ideas de memoria, verdad, justicia y bien común. Se hace necesario entonces revisar las ideas que sustentan la patria, y las posibilidades de su superación, sobre todo en el contexto de un Chile que debería estar girando hacia procesos transformatorios.

FP: Podríamos tener dos miradas etimológicas para observar el origen de patria: patria como patres-padre-patrón, o como antepasado.

La primera configuración padre-patrón, tenía como acepción en primea instancia la patria como el lugar del Padre-Dios; la patria era el paraíso, el lugar idílico de encuentro con el padre, es decir, con aquella entidad superior que nos excede, que nos rige y que guía nuestro comportamiento. Esta concepción de la idea de patria ayudó mucho en la conformación de los Estados Nación modernos, ya que permitió que se congregaran incluso etnias diferentes, bajo la promesa de un orden superior, y la expulsión o eliminación de aquellas que no querían quedar bajo el alero del padre. Abdullah Ôcalan, en La alternativa confederalista democrática dice que “el estado nación tiene asignado un número de atributos que sirven para remplazar viejos atributos religiosamente enraizados como nación, patria, bandera nacional, himno patrio, entre muchos otros”.

Nación significa “lugar de nacimiento”, podríamos ir más allá y decir que uno nace en el “lugar del padre”, la patria. Desde el inconsciente edípico de Freud, la patría unifica una sociedad que no tiene conciencia de sí, y que necesita de la formación y dirección del padre (y de la madre), para constituirse como una sociedad civilizada. Ahora Observando a Deleuze y Guattari, para ellos el inconsciente no es más que una «ficción de un inconsciente huérfano”, y es aquella huerfandad la que permite crear sociedades libres de esas familiaridades que des-potencian  a quienes están bajo su alero y control. Se ubican entonces lejos de la ficción de la patria-padre y de la idea de  la familia edípica, de sus relaciones de poder, de su  historia y de su memoria. Una memoria huérfana, sin padre y sin madre se construye de manera colectiva. El triángulo de Edipo del inconsciente solo permite que el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado se mantengan en su incansable apropiación de las acciones que salen de sus relaciones basadas en la subordinación.

Estas figuras pueden variar en cuanto a cómo ejercer su autoridad, un padre o una madre castigadora, protectora, etc. Dentro de esta misma estructura de la palabra está el pater-patron: patrón como jefe, estructura y medida, aquella autoridad que coapta (ajusta a conveniencia del capital) las formas, las cosifica, y proporciona los moldes. Arquetipos de PATRONES, como la Constitución, las leyes y la moral en la que se sitúan, son elaboradas desde “la conciencia” del patrón, que no es otra cosa que la asimilación de toda forma a la subordinación del poder patrio.

AH: Sin más, en Chile fue la defensa de esta idea de patria la que se erigió como la justificación que le permitió a la dictadura cívico militar desplegar todo su horror. Aun así, es interesante ver cómo, desde esta perspectiva que señalas, la idea de la patria se ha sostenido en esta época de postsoberanía, donde los estados nación se han convertido en poco más que en una entelequia encargada de administrar intereses globalizados que los exceden; en una época caracterizada por el trabajo postindustrial, la hegemonía neoliberal y la despolitización de las sociedades.

FP: Los procesos de despolitización son a su vez procesos políticos a los que debemos ponerle atención; al no dejarlos   avanzar y reflexionar, impedimos la posibilidad de una política huérfana de las normas imperantes. Así, la patria desde el pater, entendido como “la tierra de los antepasados”, se observa como la descendencia de un gran padre que excluye la diversidad cultural, y la multiplicidad de espiritualidades, conocimientos, costumbres y relaciones. Este padre autoritario, fija conductas según lo que él piensa como lo correcto. Desde este aspecto entonces, la nacionalización sería una relación de subordinación de las personas a las normas patrias, que las convierte en ciudadanos que se reconocen en tanto que tal, bajo los términos que el lazo sanguíneo de la familia/estado propone. Desde la lectura edípica, no hay forma de romper con aquel vínculo, salvo por medio de la desaparición/muerte del pater-patriarcal y la mater-matriarcal.

La idea de huerfandad, permite sublevar, romper con las ideas de antepasado, linaje y árbol genealógico. En su huerfandad, se fuga hacia raíces interconectadas de las memorias de un todo múltiple. Siguiendo a Deleuze, esas memorias se construyen desde el deseo, entendido como la ruptura de aquel ser alienado en conductas, reglas, y domesticación. Ya que el deseo no es falta, no es carencia; es posibilidad, pura potencia de ir más allá de lo establecido. Romper con la filiación patria es encontrar a la multiplicidad, y en ella, una memoria mucho más rica, que posibilita el encuentro con un todo colectivo en territorios huérfanos, liberados de la patria.

AH: Sí, estoy de acuerdo con la potencia de, no solo “abandonar la casa del padre”, sino que también de darlo por muerto, y abrir así la condición de posibilidad hacia nuevas significaciones y construcciones de pueblos, ciudadanías, territorios, y de memorias genuinamente colectivas que rompan con la dialéctica de vencedores/vencidos en su tejido. Sin embargo, pienso en Chile desde el dispositivo del olvido, y veo que la ascendencia de la patria tiene una fuerza colosal. Fuimos criados bajo la enseñanza del como si: se recuperó la democracia y vivimos como si todo estuviera bien; nos gustó y nos tragamos la imagen de pensar Chile como si se remitiera a una identidad única, homogénea, sin ambigüedades ni contrastes.

Para no enfrentar el dolor, aceptamos la ficción del neoliberalismo como verdad absoluta, y de creernos los ingleses de Latinoamérica, pasamos a convertimos en los jaguares del sur, cuando más bien estábamos siendo el laboratorio del mundo para observar la degradación del ser humano y del tejido social por medio de la acumulación compulsiva, el endeudamiento y la desigualdad. Buscar la verdad, la justicia, y hacer un país “en la medida de lo posible” fue la forma en que el olvido operó en los últimos 30 años.

En uno de los cuentos de Muñoz Coloma, el personaje principal es un niño que juega a los piratas, y en sus aventuras junto a su tripulación, se enfrentan “a calamares gigantes, serpientes marinas, al Kraken y al Leviatán, este último, de seguro el monstruo más silencioso y siniestro de todos”. Mientras leía los relatos, me afloraba la pregunta respecto de si la revuelta de octubre y el proceso constituyente inédito del que somos parte son suficientes para contrarrestar, y derrotar a este monstruo que ha pisado Chile por más de 40 años. Tal vez, simplemente lo que buscamos es reconciliarnos con la patria y establecer relaciones filiales más armoniosas, siempre bajo los términos del padre. Más allá de este pesimismo posible, no cierro la posibilidad a creer que este sea el momento seminal en que comencemos a superar la obsolescencia de la patria, la nación, y el estado como estructuras subordinadas a la administración de los intereses del capital.

Mientras tanto, se intenta posicionar una ley del patrimonio cultural basada en la mercantilización; los referentes, o influencers, para una buena parte de la población provienen de la imaginería del narcotráfico (quizás la actividad más neoliberal de todas), donde la acumulación fácil, rápida y a costa de todo, es el leitmotiv de una quimera llamada superación; a Fabiola Campillay, una pobladora, comprometida con su barrio, se le quiebra la vida mientras espera la micro para ir a su trabajo: una lacrimógena lanzada por carabineros no solo le arrebata la vista y le deforma la cara, también deja en evidencia el abandono y desprotección en que personas como ella quedan frente a un Estado que opta por defender al agresor, poniendo a su disposición abogados, ocultando pruebas, dejando que éste  se quede en su casa, pagándole mes a mes el sueldo,  como gratificación por destruir vidas; un hombre se suicida lanzándose desde el quinto piso del centro comercial más grande Chile, que ese día está atestado de gente frente a la inminencia de su cierre forzado producto de volver a cuarentena. Las autoridades tapan el cuerpo, el centro comercial no cierra, las personas siguen pasando por largas horas al lado del cadáver, con sus paquetes en la mano, como si nada hubiera pasado. El olvido hace patria todavía.

Él es Ricardo, mi papá imperfecto

Por Verónica Pino Montecinos

Él es Ricardo Pino Madariaga, mi papá. Hace un año murió de COVID, a casi un mes de cumplir 70 años, el 24 de junio de 2020. Era un hombre trabajador, sencillo, cariñoso y también gruñón. Amaba a su familia por sobre todo y era capaz de cruzar océanos si alguno de nosotros necesitaba de su ayuda. Su infancia fue muy dura y eso marcó su vida.  Vivíamos una hermosa vida de familia. Su casa siempre llena de ruido, de niños, cumpleaños, celebraciones y paseos, que hoy son el tesoro de nuestra familia. Éramos millonarios y no lo supimos hasta que el COVID nos hizo entender lo que hasta entonces no comprendíamos. El virus entró a su casa y solo lo atacó a él, con tanta furia que en 14 días se había ido, dejándonos con el dolor más profundo y la incomprensión más absoluta.  A los pocos meses, lo siguió su hermano menor Carlos Pino Madariaga.  Esa sensación de vulnerabilidad y tristeza volvía de nuevo a nosotros. Cada cifra diaria de fallecidos normalizada, como si fuera tan normal decir adiós a los que amas, de esta forma, en soledad, sin una mano que tome la tuya por si tienes miedo, el camino recorrido es difícil y cruel. Detrás de cada fallecido hay cientos de personas que pasan por el oscuro túnel del dolor inesperado de la partida. Aún estamos en etapa de aceptación y tratando de acostumbrarnos a vivir de esta manera….

El es Ricardo, es mi papá imperfecto pero que acompañó cada paso que di y al que extraño con mi alma. Pero que estoy segura me estará esperando cuando llegue el momento de volvernos a abrazar.   

PROYECTO OBITUARIO: «Mi viejito, Juan Guerrero»

Por Myriam Guerrero Vera

Mis viejos estaban en San Antonio con mi sobrina Macarena, quien vivía con ellos. Además, estaban haciendo la cuarentena Nacho, mi otro sobrino, y su pareja Bárbara. Ellos no salieron desde Marzo (de 2020) de la casa. Macarena salía a hacer las compras necesarias y generalmente, las pedían a domicilio. Mi viejita Margot (85), tiene fibrosis pulmonar. En abril, tuvo una bronconeumonia y una neumonitis. Por eso, el doctor nos dijo que la visitáramos. Ahí comenzamos a ir, Estela mi hermana mayor; Blanca mi hermana menor; mi hijo Ivo y yo, viajábamos desde Santiago tomando todas las precauciones. Nos bañábamos antes de verlos, nos cambiábamos la ropa que traíamos de la calle, entrábamos sin zapatos, etc. Para el Día de la Madre, yo fui en la mañana y Estela, en la tarde. Hicimos un asado. Mi viejito (83) estaba súper bien. Ese día se sentía un poco resfriado, casi nada. El día lunes amaneció un poco más decaído. El miércoles 13 de mayo, mi sobrina Macarena estaba de cumpleaños, y él no quiso levantarse, tuvo colitis y llamamos al doctor. Así comenzó nuestra pesadilla.

El doctor nos dijo que lo lleváramos al hospital. Llamé a Jaime, mi esposo. Mi viejito salió caminando. En el camino me decía que pagara las cuentas, que cuidara a mi mamita. Lo llevamos al Sapu y del Sapu al hospital. Lo atendieron muy bien, la doctora que lo atendió me dijo que había que trasladarlo a Valparaíso, que probablemente tenía COVID. Fue un balde de agua fría, estuve con él desde las siete de la tarde hasta las 2.40 hrs de la mañana del jueves, en el Hospital de San Antonio. Se veía bien, insistiendo en que pagara la cuentas, que cuidara a mi mamita. La doctora que lo atendió me dijo que él volvería, que ella lo veía bien.

Mi papá era muy temeroso a todo, pero ese día no tenía miedo. Se veía tranquilo, feliz porque lo atendían bien. Le dije papito te llevarán Valparaíso y preguntó por cuántos días, le contesté que por dos solamente, que sea lo que Dios quiera, me contestó. Lo acompañé hasta la ambulancia, me hizo chao con su manito, y nunca más lo vi….

El jueves viajé a dejarle sus cosas. Por la noche me llamó para que le llevara pañales. Estaba preocupado porque había ocupado unos que no eran suyos, y además me pidió que le llevara diez mil pesos para tener. Hablamos con él por videollamada toda la familia, hasta el sábado. Ese día nos dijo que lo perdonáramos, que no llamáramos  tanto, que las señoritas tenían mucho trabajo, que no le lleváramos comida porque no estaba bien. Esa fue la última llamada que recibimos…

El domingo 17 de mayo no llamó. Pasadas las diez de la noche me llamó mi sobrina Macarena. Tía, me dijo, mi tatita falleció…

Nunca olvidaré… Envié la foto de su carnet, salí con mi esposo y con mi hijo mayor Ivo a contratar los servicios, horrible. Ellos nos orientaron sobre lo que teníamos que hacer. El lunes fuimos al cementerio Parroquial de San Antonio a hacer más trámites, mientras tanto Ivo ya se había ido a Valparaíso para poder acelerar la entrega de su cuerpo. En el cementerio sólo recibían hasta las 2 de la tarde. Estando ya en Valparaíso, mi esposo, mi hijo, la pompa y yo, tratando que nos dieran el certificado de defunción para enviarlo a mi hermana menor, Blanca; y para que mi sobrinos pudieran pasar. Llegó una amiga, Ely, a acompañarnos, aunque debió participar desde lejos.

Fue muy triste, desgarrador todo. No nos dejaron ver a mi viejito. Nos entregaron sus cosas y nos vinimos a San Antonio, mi viejito en la pompa, mi hijo, mi esposo y yo. Hablé con los del servicio funerario para poder pasar por la casa, llegando al cruce de San Antonio. Había gente esperándonos. Pasamos por afuera, mi mamita en la ventana con mi hermana mayor, mi sobrina, mi sobrino. Después nos contaron lo difícil que fue para Estela y Macarena contarle a mi mamá que mi papá había fallecido. Dicen que reaccionó con mucha rabia. Todavía cree que le hicieron algo en el hospital, no se conforma. La tuvimos muchos días llorando, no quería nada.

Paramos unos segundos y de ahí seguimos al cementerio, donde sólo pudimos entrar cinco personas: Ivo, mi hijo mayor; Jaime, mi esposo; Blanca, mi hermana menor, Juan Esteban mi sobrino menor y yo. Todo esos trámites los hicimos entre las 8 de la mañana y las dos de la tarde.

Mi mamá, con fibrosis pulmonar, mi hermana mayor con lupus y artritis reumatoide, mis sobrinos Macarena, Manuel Ignacio, Daniela, mi hijo menor Jaime y yo, todos resultamos contagiados. No pudimos reunirnos como familia, para contenernos. Estábamos todos aislados.

Mi papito tenía 83 años. Nos crió muy regalonas a sus tres hijas mujeres: Ester, la mayor, Blanca, la menor y yo, Myriam, la del medio. Él nos enseñó a estar juntas siempre. El 18 nos juntábamos todos en su casa. Hacía empanadas, muchas, para nosotros y repartía a los vecinos. Le encantaba que hubiera gente en su casa. Nos dejó muchos recuerdos, ampliaciones en nuestras casas, muebles hechos por él. Él era nuestro maestro. Nos arreglaba todo: las llaves, cambiaba el piso, nos hacía ampliaciones. Era un viejito bueno, le gustaba ayudar, a nuestros amigos también les hizo arreglos en sus casas. El Día de la Madre nos recitó, no hizo versos, que tenemos guardados con un tesoro. Tenía muy poca escolaridad, hasta segundo básico no más, pero era un genio. Cómo duele esta pérdida.

PAPAS AL HORNO: ¿Ley de Patrimonio Cultural o ley de Souvenirs Imagen País?

Poe Francisco Papas y Alberto Horno


El jueves 20 de mayo, en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados se llevó a cabo la votación relativa a la Nueva Ley de Patrimonio Cultural. Tanto la ministra de cultura, Consuelo Valdés, como el subsecretario Emilio de la Cerda, insistieron en sus bondades, con tono amenazante.  La idea de legislar de esta ley nefasta se aprobó en general por 7 votos contra 6. A favor se pronunciaron todos los diputados de ederecha en esa instancia: Baltolou, Cruz-Coke, Fuentes, Fuenzalida, Trisotti, Longton, a quienes se sumó el DC Verdessi.

Se trata de una ley inconsistente, con errores, omisiones y contrariedades, en forma y fondo, que no hacen sino exponer nuevamente a un Ejecutivo incapaz de salir de las lógicas neoliberales que han sellado su destino. Pareciera que opera con una inercia para elaborar propuestas sesgadas y fallidas, que ni la revuelta de octubre ni la demanda popular por una nueva constitución han podido romper.

Teniendo la oportunidad de construir una ley que involucrara a los distintos actores del mundo patrimonial y cultural, proponiéndose proteger, promover y preservar el caleidoscopio cultural chileno tanto material como inmaterial, el gobierno ofrece una ley que prácticamente no protege ni incluye a todos, y no sanciona con fuerza a quienes atentan contra el patrimonio cultural chileno; aflorando además en su constitución, las insaciables reglas del mercado.

Hay muchos aspectos criticables, pero seguramente el más importante y más grave es la omisión de la consulta nacional a los pueblos originarios, condición previa y sine qua non para presentar cualquier propuesta o idea de legislar en esta materia. Por eso decimos que esta aprobación se hizo de forma ilegítima.

El oficialismo promete que hará la consulta luego, cuando avance la discusión. Es solo un compromiso verbal ¿Estaría dispuesto el gobierno a tirar por la borda la ley si los pueblos originarios lo rechazan cuando sean consultados? Esto no es un detalle moral respecto de cómo hacer las cosas. Es una práctica anticonstitucional que transgrede los acuerdos internacionales que el Estado de Chile se ha comprometido a cumplir. El convenio 169  de la OIT firmado por Chile establece entre otros el deber para el Estado de Chile de consultar las medidas legislativas y administrativas susceptibles de afectar directamente a los pueblos originarios, a través de sus instituciones representativas y procedimientos apropiados, de conformidad a sus características socioculturales, dicho proceso debe ser realizado de buena fe y con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas” . Este convenio obliga al Estado chileno a realizar dicha consulta.

El diputado del Partido Liberal Alejandro Bernales planteó, como alternativa, que se hiciera la consulta a los constituyentes electos de los pueblos originarios, pues fueron escogidos democráticamente, con representación amplia de sus pueblos. Aún así, el gobierno, que afirma que no pudo hacer la consulta por causa de la pandemia, se negó al diálogo con las y los constituyentes. Por estas razones, la diputada Marisela Santibáñez (PC) está articulando la reserva constitucional correspondiente, que pretende impedir que esta ley siga avanzando.

Es inaceptable que de forma arbitraria y a conveniencia de los mismos intereses de siempre, se ignoren los acuerdos internacionales que tienen rango constitucional. El gobierno de Chile y el oficialismo deliberadamente violan la Constitución, que tanto defienden, para ignorar e invisibilizar, una vez más, a los pueblos originarios.

Esperamos que la futura Constitución no sea vulnerada por las prácticas corrosivas de la derecha chilena, y de una clase política que inoculó el neoliberalismo en todas nuestras formas de constituir sociedad, subordinando el principio del bien común a la lógica de los intereses particulares. Precisamente, este tipo de convenios internacionales busca que se proteja el bien común al que, en principio, los estados adscriben.

Pero aún hoy, como una evidente practica colonial, el Estado de Chile y su gobierno les sigue despojando a los pueblos originarios lo que les pertenece; esta vez, al menos, su derecho a voz y a ser reconocidos como iguales, y no como ciudadanos de tercera o cuarta clase.

Por otro lado, nos preocupa también el enfoque occidentalizante que el proyecto propone, un sesgo que no considera la diversidad de miradas y los abordajes que los pueblos originarios podrían aportar.  Hay un marcado interés en instalar lo patrimonial, desde una identidad “chilena” y su historia, reflejada principalmente en aspectos materiales. Esta ley omite las cosmovisiones de los pueblos originarios y cómo desde ellas se podría resignificar la idea de “lo chileno”. Se protegería el patrimonio cultural mapuche entendido simplemente como un bien transable del que sacar provecho. Esta ley promueve la mercantilización, la folclorización, y en buenas cuentas, la banalización de la riqueza cultural de los pueblos, reduciendo aquellas materialidades y tradiciones a simples objeto-productos.

El patrimonio mapuche, más que en dibujos, kollon, rukas, praprawe, Makuñ, está en su relación de aprendizaje con la naturaleza, y esta ley no la protege; no demanda el retiro del monocultivo de árboles no endémicos que dañan el ecosistema, que permite la existencia de las culturas madre. No prohíbe inundar cementerios y lugares sagrados para crear nuevas represas; ni la instalación de piscinas para la crianza de salmones, que eliminan la flora y fauna marítima, erradicando así la cultura culinaria y las dietas ancestrales.

Para el Ministerio de Cultura, el patrimonio cultural de los pueblos originarios es un souvenir que se puede exhibir en publicaciones tipo “vivienda y decoración”, que resaltan la producción de objetos hechos por indígenas  y sus “emprendimientos” para salir o superar una supuesta pobreza. Un falso espectáculo, que no es sino otra forma colonizante de “civilizar al indio”, adecuándolo y sometiéndolo a un hacer que deliberadamente excluye la riqueza cultural de su origen.  El buen indio, el buen mapuche civilizado, que no incomoda, se convierte así en un productor de mercancías de “la imagen país”.

Los puentes entre lo chileno y lo ancestral no se pueden ser construir incorporando a los pueblos originarios en la precarización laboral que el sistema neoliberal impone. Más bien, lo que se espera de una ley de patrimonio cultural es que acepte, fomente, resguarde y restituya la capacidad de los pueblos de vivir en comunidades basadas en la autogestión, el apoyo mutuo, y lazos de solidaridad; que respete su cultura y tradiciones; que su organización pueda estar coordinada con los ciclos-formas que la  naturaleza entrega; y sobre todo, que  proteja a los pueblos del utilitarismo económico occidental, y de la “chilenización” de las comunidades.

Los pueblos originarios no necesitan de una economía, ni de fórmulas sociales chilenas para   mantener su patrimonio. Lo que realmente necesitan es que Chile deje de ser un país que, de manera actualizada en el siglo XXI, siga ejerciendo prácticas despóticas y colonizantes.

PROYECTO OBITUARIO: MIS PEDROS

Para Pedro Acuña Molina y Pedro Acuña Bustamante

Por Fernanda Valenzuela Acuña

Mis Pedros, padre e hijo, mi abuelo y mi tío se fueron así sin más, como nunca nos imaginamos, con una pandemia de la cual no tuvimos control y que a través de su cara más indolente y oscura nos enseñó a enfrentar momentos difíciles desde la distancia y con la carencia del afecto físico que se vuelve tan importante en estos momentos.

Ellos partieron con un día de diferencia; aún siento el dolor como si fuera ayer, la incertidumbre de no recibir noticias desde el hospital y la soledad al tener que cuidar a un enfermo de COVID en casa que se iba apagando cada día más. Ellos siempre fueron uno, iniciando por su nombre, y sin dudarlo fueron parte fundamental de esta familia.

27 de junio de 2020

Él, mi abuelo, el que siempre nos cuidó, el que nos acogió en su casa para pasar tardes enteras jugando y siendo felices, aprovechando para comer rico y ver televisión todos juntos, el que se deslomaba trabajando como salvavidas para poder tener a su familia en las mejores condiciones. El callado, pero que siempre tenía la última palabra, el que en todo momento me escuchó cuando tenía algo que decir; con el que discutí muchas veces sobre muchas cosas, pero fueron finalmente esas discusiones las que nos acercaron y nos hicieron mirarnos el uno al otro. Espero sinceramente que te hayas ido orgulloso de mí porque yo estoy y siempre estaré muy orgullosa de ti.

Recuerdo aún ese último día en que te vi. Antes de que llegara esa ambulancia para llevarte. Te miré, toqué tu pelo y te dije “tata, pórtate bien, haz caso a todos para que puedas volver pronto a la casa”. Fueron las últimas palabras que repetí muchas veces en mi cabeza queriendo que se volvieran realidad, que volvieras para poder cuidarte; pero no fue así, volviste, pero ya no eras tú porque tú ya no estabas aquí.

Fuiste la persona más fuerte y correcta que conocí, cuánto daría por haber estado ahí para que no te fueras solo, para que alguien hubiese tomado tu mano, para que al menos sintieras que estábamos a tu lado.

Tata, te quiero con el alma y créeme que honro cada día que pude pasar contigo. 

29 de junio de 2020   

Y tú, tío Pedro, siempre único, siempre especial; porque eras distinto, porque veías la vida desde otro lugar, un lugar en el que siempre intentamos protegerte y del que pocas veces lograste salir por ti mismo, pero un lugar en el que me encargué de crear el mejor mundo para ti.

Decir que no marcaste nuestras vidas sería faltar a la verdad, porque tener una persona como tú en la familia definitivamente es un sello imborrable. Estás en todo lo que hago, te pienso porque eso me da energía, porque me ayuda a mirarme a mí misma y a volver a quien soy, a volver a recordar esos días en que nos sentábamos a inventar historias para entretenernos y hacerte feliz.

Fuiste luz y sombra, fuiste tristeza y alegría, fuiste miedo y sorpresa, fuiste todo lo que te pudimos dar y créeme que para mí fuiste mucho más.

Los pienso siempre.

*Edición: Vera Biniza

El interrogatorio del Tío Mamo: Eduardo Fuentes


Para esta edición del interrogatorio del Tío Mamo procuramos entrevistar a un periodista de fuste, al guaripola de la nueva forma de impugnar al poder, a quien se ha hecho un nombre dentro de los medios a puro talento. Lamentablemente Julio César no estaba disponible, pero tenemos a Eduardo Fuentes, uno de los rostros más importantes de este detestable nuevo periodismo, que ha abjurado del rol de relacionador público que había desempeñado desde la época de mi Jeneral.

Eduardo ¿Algún parentesco con José Alfredo Fuentes?
R: De momento solo la callulla… Él es de los Fuentes entonados.

Se rumorea que el cheque que recibes a fin de mes lleva la firma de George Soros ¿Confirmas esa información?
R: Agradezco la pregunta. Esto se debe a que durante muchos años mis cheques decían Sorry, no Soros.

Mucha gente en tuiter señala que Magda “La Pollo” Diaz llamó al canal para pedir el segmento “De lunes a viernes con censura” ¿Son reales esos rumores?
R: Sí. Y quiero agregar que llamó con cobro revertido, lo que encuentro “atroh”.

Eduardo ¿Es cierto que el café del canal, más que cargado, es cargante?
R: Checho no lo sabe pero el tramoya les pone laxante. Al final será cagado más que cargado.

¿Qué tan avanzadas están las conversaciones que te llevarían a ser el próximo rostro del Casino Enjoy?
R: Se metió por los palos el casino de máquinas Payaso de calle Tres Poniente en Maipú. Así que todo puede pasar.

Al interior del canal se rumorea que la destacada periodista Alejandra Matus y la peluquera del canal no tienen una buena relación ¿Lo confirmas?
R: Alejandra Matus es como Larroulet: Son un colectivo. Y quien conozca La Red sabe que no hay plata para estilistas.

Desde palacio se comenta que las editoriales de Mentiras Verdaderas, en las que has emplazado la gestión presidencial han tenido un profundo efecto en nuestro primer mandatario ¿No crees que estas habrían tenido un efecto más real si la crítica hubiese sido directo a su jefe, el señor Cristian Larroulet ?
R: Ahora entiendo todo.

Querido Eduardo, hay quienes sostienen que eres el Felipito Camiroaga de este tiempo, e incluso muchas mujeres mal atendidas en el hogar —y algunos hombres también— reconocen que fantasean con esa bien cuidada barba ¿Estarías dispuesto a iniciar conversaciones con alguna empresa textil que fabrique toallas con tu rostro?
R: Felipe hay uno solo… Además el tema género hoy es muy sensible. Prefiero un acuerdo con la siempre amable industria del retail.

Muchas gracias Eduardo, una última pregunta ¿Me harías gancho con la Doctora Cordero? O darme su guazap, por último.
R: Tío Mamo, no mames.

PROYECTO OBITUARIO: Rodrigo, en la primera línea

Por Ronald Zamora

Es difícil contar una historia cuando hablas de una persona querida y admirada, por qué quizás se tiende a caer en exageraciones, pero quiero hacerlo muy simple.

Rodrigo, de la Barra, padre de dos hermosos hijos, separado e hijo de una familia con profundos valores sociales, comenzó en la lucha desde los primeros días de la revuelta; primero apoyando la manifestación y luego, usando su rociador para ayudar a quienes eran afectados por las lacrimógenas . Así partió su participación y terminó uniéndose a una de las brigadas que se crearon como respuesta al actuar de las fuerzas represivas.

Yo lo conocí en noviembre del 2019, cuando él ya era parte de la brigada de salud TEA. Ron se hacía cargo de ayudar a recuperar la vista y la respiración de los manifestantes. Para cuando los ojos destrozados y los heridos y caídos eran pan de cada día, Rodrigo muchas veces arrebató a compañer@s de las propias manos de la fuerza policial. Él sabía que si caían presos, no volverían en mucho tiempo a sus casas, ni a ver a sus familias. Siempre lo dijo: “Yo estoy para salvar a nuestra primera línea y dejarla combativa nuevamente. Nací en la lucha y me debo a cada combatiente que ahí esté”. Creía en la libertad de los presos de la revuelta y no descansaría hasta verlos nuevamente en la calle o junto a sus familias.

Fue partícipe de muchas campañas de apoyo, enviando mercadería, cigarros, yerba mate y otras veces dinero a los compas presos. Nunca perdió esa idea fundamental que lo hacía un hombre muy querido en Dignidad. Por diferencias, dejó de participar en la brigada que lo cobijó durante los primeros meses de la revuelta, pero nunca abandonó la calle. Siguió colaborando con su primo Roland, hasta que creó una nueva brigada, a la que bautizó como “Newen Mapuche”. Poco a poco a poco comenzó a recibir a personas que querían ayudar y no sabían cómo.

Preparó a un pequeño grupo y reclutó a otros como yo, que teníamos experiencia como combatientes y también como brigadistas de avanzada, esos que estábamos entre los pacos y la primera línea, evitando las detenciones o sacando heridos graves de los enfrentamientos para poder sanarlos y que no fueran apresados por ya sabemos quién.

Fue un líder en todas las facetas de la vida, su brigada la moldeó como él creía que era la vida: todos éramos iguales y nadie tomaba decisiones sin consultar y votar cada una de las acciones que realizaría la brigada. Le dio ADN la directriz : La brigada Newen Mapuche nace con la lucha, la primera línea y los presos políticos. Quien no esté de acuerdo, es libre de continuar su camino en otro lugar.

Muy rara vez no iba a brigada, por causa de su trabajo, pero seguía minuto a minuto todo lo que pasaba con ella. Se preocupaba de que todos llegaran sanos a su casa. Fue un hombre amoroso con sus compañeros, solidario y, por sobre todo, consecuente en su vida y en la lucha. Para muchos, es un ícono o un héroe. Para nosotros, es hoy una leyenda que escribió su historia con letras de fuego y sangre, un guerrero en Dignidad y contra el maldito virus que le arrebató la vida. Fueron 29 días de una lucha dura, 29 días en que dio todo por volver con su familia y estoy seguro que con su brigada también.

El  8 de abril de 2021 y acompañado de su familia y miembros de su brigada dejó este mundo, a los 44 años de edad.

Se fue un hombre, pero nació una leyenda.