Estudio Cepal: «La riqueza regalada a la gran minería del cobre en Chile: nuevas estimaciones, 2005-2014»

En el Programa Pauta Libre de anoche (11 de abril) mencioné un estudio de la Cepal que estimaba las pérdidas para el Estado de Chile por la escasa tributación que pide a las empresas privadas que explotan el cobre. Se llama: «La riqueza regalada a la gran minería del cobre en Chile: nuevas estimaciones, 2005-2014», de los autores Gino Sturla Zerene, Ramón E. López, Simón Accorsi O. y Eugenio Figueroa B.

«En este trabajo se estiman las rentas económicas de los diez yacimientos que constituyen la gran minería privada del cobre en Chile (…) Las estimaciones muestran que la riqueza regalada a estas empresas alcanza un valor piso de 114.000 millones de dólares entre 2005 y 2014», dicen los autores.

Y agregan: «Estas rentas son neutras en relación con las decisiones de inversión y producción, es decir, si estas empresas privadas hubiesen pagado al fisco chileno el monto calculado, su inversión y producción totales no habrían cambiado, pero el país habría podido disponer de esos cuantiosos recursos. Además, en ausencia de cualquier otra distorsión, estas empresas igualmente habrían tenido rentabilidades equivalentes a las que hubiesen logrado en una economía de competencia perfecta».

Aquí se los comparto completo

AFP Provida acumula miles de reclamos por no pago y demoras en retiros del 10%

Entre los afectados hay chilenos y chilenas con residencia en el exterior, mujeres que pidieron retención de los fondos de sus exmaridos por pago de pensiones alimenticias, y personas que, pese a haber solucionado sus trámites judiciales, aún esperan que se les pague el primer retiro. En algunos casos, los pagos no llegan ni con documentos firmados por gerente de Operaciones de Provida, Piero Gianuzzi. Según datos de la Superintendencia de Pensiones, la AFP suma casi 5.000 consultas y reclamos por problemas con primer y segundo retiro, solo entre diciembre de 2020 y marzo de este año.

Por Alejandra Matus

Según datos de la Superintendencia de Pensiones, entre diciembre de 2020 y marzo de este año, AFP Provida acumula 3.170 consultas y reclamos por problemas con el pago del primer retiro del 10 por ciento del Fondo de Pensiones y 1.730, por dificultades con el segundo, a pesar de haber sido aprobados por ley. En total, 4.900 quejas contra esta AFP.

Provida administra un cuarto de los cotizantes del país, pero en esta materia concentra el 50 por ciento de las consultas y reclamos.

El 4 de marzo recién pasado, Provida publicó en su página de Facebook un mensaje corporativo, con el slogan: “Los que están en Provida, ganaron más”. Hasta hoy, 9 de abril, ese post tenía 2.500 mensajes de respuesta, mayoritariamente cotizantes quejándose por la dilación y falta de respuesta a sus reclamos por no pago de alguno de sus retiros del 10%. Entre ellos, Jasmín Tobar, quien relata que ha ido “más de 5 veces a hacer el reclamo del primer 10%”, por pago de pensión alimenticia, ya resuelto en los tribunales de familia, y que en cada ocasión le piden la resolución que ha entregado la vez anterior, sin que la AFP se dé por enterada.

Masiel Cerda se queja del mismo problema: “Meses esperando y solo dan números de requerimientos. Te hacen contactarte por teléfono o mensaje interno y no dan respuestas coherentes. Y como último (recurso) te pasan a estado crítico y te siguen haciendo esperar, para después decirte que no saben por qué”.

Ante cada protesta, se gatilla la respuesta automática e idéntica de la AFP: “Hola! Envíanos tu Rut y consulta por mensaje privado para revisar el estado de tu solicitud”. De acuerdo con los usuarios, es otra pared con la que se estrellan después de enviar los antecedentes.

Según fuentes de la Superintendencia de Pensiones (SP), los reclamos se han ido resolviendo paulatinamente y por eso no se han generado multas ni sanciones por estas dilaciones. Una respuesta insuficiente para usuarios como Carlos Rodríguez, chileno avecindado en Perú, quien viajó a Chile para intentar resolver el pago de sus dineros y lleva un mes esperando en el país, lejos de su familia y fuente laboral. Rodríguez me contó que, al igual que otros cotizantes, se aburrió de denunciar a Provida ante la SP y recientemente denunció a su director, Osvaldo Macías, ante la Contraloría General de la República por “notable abandono de deberes”.

En su caso, no ha tenido retenciones judiciales por pensión alimenticia, pero sí la mala fortuna de estar viviendo en el extranjero cuando se aprobó el retiro del Primer 10%.

“Yo vivo en un pueblo en medio de la selva peruana, con mi esposa. Soy escritor y hago trabajos de marketing y otras cosas para ganarme la vida. Cuando se aprobó el primer retiro, había que ir al consultado para hacer el trámite y con la cantidad de peruanos que ha trabajado en Chile y que quiso rescatar sus fondos, fue un caos. Decidí esperar un poco, porque además la pandemia estaba en su punto más álgido. A mediados de octubre tomé un bus a Lima, para hacer el trámite. Me tardó 12 horas llegar y me quedé a alojar en la ciudad otros 20 días, esperando el pago en mi cuenta del Banco Continental, pues me dijeron sería expedito”.

Pero la espera se hizo insostenible y Carlos debió regresar a su pueblo, desde donde llamaba constantemente a Provida preguntando por su solicitud. “No sé cuántas veces me pidieron el teléfono y me dijeron que una ejecutiva me iba a devolver el llamado, cosa que no ocurría o simplemente la operadora me mentía”, relata.

A mediados de noviembre recibió un correo de Provida informándole que su solicitud había sido aceptada y a comienzos de diciembre, otra comunicación en que le aseguraba que el pago estaba hecho. Carlos esperaba recibir antes de una semana el dinero en su cuenta y apenas se aprobó el segundo retiro, hizo la petición para rescatar los fondos, ahora en línea, pues se había abierto un portal para los cotizantes que vivían en el extranjero.

Sin embargo, pasó el tiempo y el dinero no llegó. Carlos dudó de su banco y exigió aclaración. En la casa bancaria le explicaron que Provida debía enviarle una prueba del giro, con el código de la transferencia, para poder rastrearlo. “Provida me mandó un documento de Excel, ordinario, donde afirmaba que me habían pagado, pero sin código, ni pruebas de la transferencia”, señala.

Entonces se dio cuenta de que no era el único con el problema. Siguiendo redes sociales, se puso en contacto con chilenos en todo el mundo que enfrentaban la misma situación y reclamó ante la Superintendencia de Pensiones. “Tampoco me sirvió. Salvo enviarle una consulta por mi caso a Provida, no hicieron nada más”.

A comienzos de diciembre, Carlos recibió un llamado informándole que el primer retiro se le había depositado el 21 de diciembre, pues el primer giro había fallado, y que a más tardar, el 30 de diciembre tendría el dinero en su cuenta. La ejecutiva le dio, además, la buena noticia que el segundo retiro le iba a llegar antes, el 24 de diciembre, para la Navidad, pues Provida había hecho un esfuerzo especial para acelerar ese pago.

“Pasé unas fiestas horrorosas, pegado al computador, esperando que apareciera el dinero, que no llegó el 24, ni el 30”, afirma. A fin de mes recibió una notificación firmada por el propio Gerente de Operaciones y Gestión de Beneficios de Provida en Chile, Piero Gianuzzi.

“No nos faltó la comida en ese período, afortunadamente, pero sí contábamos con ese dinero como familia. Fue un desgaste psicológico tremendo levantarse todos los días a las 6:00 de la mañana, prender el computador y seguir viendo el saldo de la cuenta en cero”.

Finalmente, Carlos decidió viajar a Chile a resolver el problema. Se consiguió 250 mil pesos para los pasajes y se alojó en la casa de un hermano. Desafiando las restricciones de cuarentena, acudió diariamente a las oficinas de Provida hasta que pudo aclarar que el dinero fue transferido en dólares por Provida desde una cuenta en Estados Unidos a Perú y cómo no venía con el código Swift correcto, el dinero regresó a la cuenta de la AFP en el extranjero.

“Fue una operación inválida, pero según me explicaron los ejecutivos de mi banco, es un problema que se soluciona en horas. Son comunicaciones electrónicas. No necesitan meses para resolverlo. Yo tengo la impresión de que esta es una maniobra deliberada para retardar los pagos. Primero, porque si nos hubieran pedido en los formularios que anotásemos los códigos para transferencia interbancaria y no sólo nuestro número de cuenta, este problema no habría existido. Segundo, porque cuando llegas a Chile te dicen que las respuestas que te dan los call center no tienen ninguna validez, pues son empresas externas y entonces, ¿por qué te dirigen a ellas para tramitar los retiros desde el extranjero? Ya son muchos los casos que conozco similares y los propios ejecutivos de Provida te dicen, para callado, que tienen instrucción de tramitar a los clientes”, cuenta. En el tiempo que lleva en Chile, Rodríguez logró que se le depositara el primer retiro, pero al cierre de esta nota, aún espera el segundo.

Ni por resolución judicial

Cuando se aprobó el primer retiro del 10 por ciento, Javier Torres llegó a un acuerdo con su exesposa para dividir el dinero entre él y su hijo. Para formalizarlo, acudieron a tribunales y un juzgado de familia sancionó que Provida debía hacer el giro a las cuentas indicadas en el escrito. Pasaron los días y el pago no se ejecutó. Los ejecutivos que atendieron a Javier en La Serena, le daban distintas respuestas y finalmente terminaron afirmando que el pago había sido aprobado y que debía esperar el depósito.

“Pero pasó un mes y nada. Entonces acudí a la Superintendencia de Pensiones, que le ordenó a Provida que nos pagara”, recuerda.

El 2 de febrero, Javier se acercó a la AFP para ver qué había pasado con su reclamo. La ejecutiva que lo atendió entró al sistema y encontró una carta firmada por el gerente Piero Gianuzzi en que afirmaba que los pagos habían sido autorizados y que los recibirían él y su hijo entre el 1 y el 10 de febrero de 2021.

Como eso no ocurrió, la Superintendencia le sugirió que esperara 15 días hábiles para que se solucionara el problema.

“Esperé pacientemente que pasaran los 15 días hábiles y un par más, y el 27 de febrero volví a insistir. Ahí una ejecutiva me dijo que los jefes los tenían estresados, porque tenían que dar la cara e inventar excusas, pues la AFP quería recuperar lo que había salido con el primer retiro antes de seguir pagando. Volví a la Superintendencia donde abrieron un nuevo reclamo y me dijeron que tenía que esperar ahora hasta el 9 de marzo”, dice.

Javier Torres cuenta que, finalmente, su hijo recibió a fines de marzo la mitad que le correspondía por el primer retiro, pero él no ha recibido la suya y del segundo retiro aún no se paga nada.

Daniel Jiménez (cuya identidad ha sido cambiada a petición del trabajador) vive en Huasco y cuenta que, a pesar de su trabajo precario y ocasional, ha sido siempre puntual con el pago de la pensión alimenticia de sus hijos, pero que se le había acumulado una deuda por el reajuste del IPC. “Pensé que con el primer y el segundo retiro podría saldar la deuda y quedar al día”, cuenta y que estaba de acuerdo con su expareja en la forma de hacerlo.

“Desde el 31 de julio de 2020, en que pedí el primer retiro, hasta hoy 9 de abril de 2021, no me han dado nunca una respuesta clara”, expresa. “El Juzgado resolvió que Provida me tenía que pagar y Provida le echa la culpa al tribunal. Aquí en Huasco, donde vivo, estuvimos en fase 3, 2 y 1. Solo salgo a comprar al negocio que está a la vuelta de mi casa, pues vivo con mi madre que es de alto riesgo y no quisiera contagiarla. Así se me hace más difícil ir a Provida o al Tribunal. Sigo insistiendo por internet, pero siempre recibo la misma respuesta. Se había creado un grupo ‘Provida miente’, donde yo vi 6.000 casos como el mío, pero Facebook lo bloqueó. He llorado de rabia y frustración. Me da una enorme vergüenza tener que hacer público mi caso, pero ya no sé qué hacer”.

Exceso de muertes en 2021 es casi cuatro veces más que lo esperado

Por Alejandra Matus

En marzo, en Chile, han muerto 800 personas por semana por sobre lo esperado. Esto es, una cantidad 37% por encima del promedio de las muertes ocurridas en el mismo período, en los cuatro años previos a la pandemia. Y la velocidad de los fallecimientos va en aumento.

El 24 de abril de 2020, cuando publiqué el cálculo de exceso de muertes para el mes de marzo de ese año, en comparación con el promedio de años previos (con la ayuda de mi hermano Marcelo Matus y otros académicos de la Universidad de Chile), se habían registrado unos 800 casos en exceso en todo el mes.

El gobierno reaccionó desmintiendo primero y aceptando después que había un subregistro en la contabilidad de decesos por causa de la pandemia. Muchas cosas han pasado desde entonces, pero una se mantiene relativamente igual: la persistente negación del costo en vidas que ha tenido el COVID-19 en Chile.

Tras la salida del ministro Jaime Mañalich a mediados del año pasado, el ministro Paris comenzó a publicar el registro de fallecidos del Departamento de Información y Estadísticas (DEIS), que usa el método recomendado por la OMS e incluye tanto los casos en que el diagnóstico está ratificado por un test PCR positivo, como aquellos otros en que, aunque el test no esté o sea negativo, el deceso coincide con el cuadro clínico que provoca el coronavirus. Pero pronto Paris volvió a la práctica de su antecesor y, hasta hoy, el informe oficial solo anota los fallecidos con PCR positivo. El total de casos que certifica el DEIS se esconde en un cuadro que aparece en el Informe Epidemiológico, que se publica aparte y “se cuelga” en la página del Ministerio, pero no se comparte en las ruedas de prensa cotidianas.

Hasta el 1 de abril, la distancia entre ambos números era de casi 8 mil casos: 31.151 fallecidos por COVID de acuerdo con el DEIS; 23.328, según el reporte diario del Minsal ese día. Curiosamente, el Ministerio cita como fuente de sus informes de prensa al propio DEIS, pero omite decir que la información que entrega es parcial.

En cualquier caso, esta forma de reportar perdió su capacidad de opacar la realidad, pues aún considerando solo la estadística que prefiere el gobierno de Chile, el resultado es desastroso.

Nueve investigadores de la Universidad de Oxford, especialistas en demografía, salud pública, epidemiología y sociología, hicieron público recientemente la versión preliminar de su estudio sobre “Retrocesos en los recientes avances en la esperanza de vida debido a la Pandemia de Covid-19”. Este revela que, en promedio, los chilenos retrocedieron casi un año y medio en este indicador y las chilenas, un año. El estudio consideró el impacto en las muertes provocadas por la pandemia en 29 países. Para el caso local, se tomaron en cuenta los datos publicados por el ministro Paris cada mañana, no los del DEIS.

Entrevisté al investigador principal de este estudio (vea el detalle al final de este artículo), el mexicano José Manuel Aburto: “Para poner esto en perspectiva, en Chile la esperanza de vida en 2020 está en niveles todavía más bajos de los reportados en 2015. Lo que representa un retroceso en reducciones de la mortalidad, principalmente en adultos mayores de 60 años”, me dijo.

El paper, cuya versión completa en inglés pueden descargar aquí, está en etapa de revisión de pares y considera la información del año 2020, cuando aún Chile no comenzaba esta segunda ola de contagios, que ha alcanzado peaks todavía más altos que los registrados en el peor momento del año pasado.

Y este año, el exceso de fallecimientos es casi cuatro veces que la anotada en el mismo período en el año anterior. Es importante destacar que este índice solo muestra cuántas personas mueren por encima de lo esperado en un año normal, no las causas de su deceso. Sin embargo, los especialistas lo consideran una buena radiografía del impacto de la pandemia, tanto por muertes directas asociadas al COVID, como de las indirectas (por ejemplo, casos de gente que no se atendió a tiempo otras patologías por el colapso del sistema hospitalario).

Esta es la fotografía de exceso de muertes en lo que va de 2021. La base en azul es el promedio de las muertes inscritas por semana, entre 2016 y 2019, según datos del Registro Civil. En naranja, las inscripciones semanales en 2020. Y en verde, las inscritas en lo que va de 2021. La diferencia en lo que va 2021 es de 37% por sobre el valor promedio 2016-2019 y 23% más que el año pasado, en el mismo período.

Además, como es sabido, el promedio esconde abismantes diferencias entre comunas. En Cerro Navia, en lo que va del año, la diferencia de fallecidos por sobre lo esperado previo a la pandemia, es de 309%; en Estación Central, casi 70% más. En Vitacura, 19%.

Estas diferencias también se expresan en distintas regiones. Iquique y Punta Arenas registran casi un 80% más de muertes que lo esperado; Coronel, 81%; Puerto Montt, 73%; Osorno, 75%.

El cuadro a continuación, muestra las diferencias de fallecidos en lo que va de 2021 respecto de lo esperado.

Las medidas tomadas por el gobierno para contener la propagación del virus han sido ineficientes para detener el costo en vidas humanas, a pesar del éxito demostrado en el proceso de vacunación. La paradoja llevó esta semana a los diarios estadounidenses The New York Times y The Washington Post a decir que el caso chileno era una demostración de lo errado que es confiar solo en la vacuna como medida preventiva de la pandemia.

El exceso de muertes se ha producido en todo Chile, pero a nivel de regiones también hay diferencias significativas.

El investigador José Manuel Aburto me contó que su estudio revela que, para Europa, por ejemplo, el impacto de la pandemia equivalía al shock provocado por la Segunda Guerra Mundial y que en algunos países la caída ha sido aún mayor que para ese evento.

¿Cuánto tardarán los países en recuperarse de este efecto? Depende. En el mejor de los casos, el COVID-19 será un latigazo, un instante en la historia que pasará rápido. Pero, advierte, las segundas y terceras olas, las nuevas variantes del virus y las secuelas en la salud de quienes se han recuperado, atentan contra el optimismo.

(Los cálculos, gráficos y cuadros publicados fueron realizados por Marcelo Matus Acuña, PhD. en Ingeniería Eléctrica y en Computación).

José Manuel Aburto, Doctor en Salud y Demografía, investigador en la Facultad de Sociología de Oxford:

“Las secuelas del COVID-19 en la esperanza de vida son catastróficas”

¿Por qué es importante la “esperanza de vida”, qué muestra y cómo se calcula?

-La esperanza de vida es un indicador demográfico que resume el perfil de la mortalidad de un país durante un periodo de tiempo, generalmente un año. Indica el número promedio de años que un recién nacido viviría si las condiciones de mortalidad observadas en un año no cambiaran a lo largo de su vida. Al ser un indicador con este supuesto, no se debe interpretar como una proyección, sino como una fotografía de las condiciones en ese año. Su principal ventaja es que no está afectado por la estructura de la población, lo que permite comparaciones en el tiempo y entre distintos países y poblaciones. Es el indicador más usado para medir la longevidad.

¿Qué muestra el análisis de 26 países que hiciste con otros autores?

-Nuestro artículo muestra que el efecto de la pandemia ha sido catastrófico para la mayoría de los países. Encontramos que muchos países perdieron más de un año de esperanza de vida en 2020 con respecto a 2019. Para poner en contexto, estos niveles de pérdidas no los habíamos observado desde la Segunda Guerra Mundial en varios países o desde la caída de la Unión Soviética, en los países de Europa del Este.

¿Por qué incluiste a Chile en la muestra de 26 países?

-Porque me interesa incorporar a América Latina en los estudios de este tipo que, por lo general, siempre toman como muestra los países del hemisferio Norte. Chile, en la región, era el único país de América Latina para el cual existían datos sobre mortalidad por edad y sexo para el año 2020. Por eso no pude incluir, como hubiera querido, a México o Brazil.

¿Cuál es la situación de Chile? De acuerdo con el análisis que hiciste, ¿cuánto retrocedió Chile en esperanza de vida por causa de la pandemia?

-La esperanza de vida bajó 1,4 años para los hombres y cerca de un año para las mujeres. Para poner esto en perspectiva, la esperanza de vida en 2020 está en niveles todavía más bajos que los reportados en 2015. Lo que representa un retroceso en reducciones de la mortalidad, principalmente en adultos mayores de 60 años.

Según tu paper, los hombres retrocedieron más tiempo que las mujeres en esperanza de vida ¿A qué lo atribuyes? ¿Alguna hipótesis?

-Generalmente, los hombres tienden a tener menor esperanza de vida que las mujeres. Existen varias hipótesis sobre por qué sucede esto. Los hombres tienden a ser más vulnerables, menos propensos a adoptar una conducta saludable, acudir al médico, etc. Además, los hombres son más propensos a tener muertes por accidentes en edades jóvenes, así como muertes violentas. Hay otra hipótesis que se refiere a la genética, que supone que las mujeres tienen una protección doble al tener dos del mismo cromosoma. En cuanto a la pandemia, pues estas mismas hipótesis, se mantienen y se puede agregar que además ellos pueden estar más expuestos quizás por ocupación o profesión.

En Chile, como en otras sociedades desiguales, la esperanza de vida al nacer está fuertemente correlacionada con los ingresos y la vulnerabilidad socioecómica. El estudio que realizaste, ¿da cuenta de esta disparidad?

-La evidencia que existe respecto de Estados Unidos, un país con mucha desigualdad, sugiere que los grupos más vulnerables han perdido hasta tres veces más de esperanza de vida comparado con el promedio que se reporta a nivel nacional. Lamentablemente, los datos que se requieres para hacer este tipo de estudios son muy difíciles de conseguir. En el nuestro, solo consideramos los datos a nivel nacional.

¿Qué impacto tiene, desde el punto de vista de las políticas públicas, un retroceso en esperanza de vida de esta magnitud? ¿Cuánto tardaría un país como Chile en recuperar los avances logrado en el pasado?

-En el mejor de los casos, el COVID-19 es solo un shock temporal y la esperanza de vida subirá a su nivel normal siguiendo la trayectoria de incremento en corto plazo. Sin embargo, también es posible que las consecuencias de la pandemia se noten en el futuro tanto directamente en la población (por ejemplo por las secuelas de COVID-19 en el largo plazo o la capacidad mermada de los servicios de salud), como indirectamente (por ejemplo, la crisis económica puede que produzca más desigualdad y que los niveles de pobreza suban, lo cual es muy probable que se refleje en un estancamiento de la esperanza de vida).

PROYECTO OBITUARIO: Amor a Mirta Baeza Canales

Graciela Castillo Baeza, hija:

La última vez que pudimos compartir como familia con mi madre, hermosa mujer, por dentro y por fuera, fue en enero de 2020, en su casa de la playa. Como cada año, la ayudábamos con las reparaciones. Éramos sus “maestros chasquilla”. Apenas nos enteramos del surgimiento de la epidemia de COVID en China, empezamos a leer y a buscar información, a pesar de las nefastas declaraciones que hizo el 22 de enero la entonces Seremi de Salud de la Región Metropolitana, Rosa Oyarce: “Yo creo que el coronavirus no llegará a Chile”. Qué poco informada esa señora.

Mi mamá, estaba muy preocupada por todos nosotros. Ella pensaba pasar todo el verano, o al menos la época de altas temperaturas, en Quintero. Pero, como la enfermedad sí llegó a Chile, sí empezó el contagio masivo y las autoridades comenzaron a hablar del cierre de ciudades y comunas, mi papá decidió ir a buscarla.

A partir de entonces, hablábamos por teléfono todos los días. Antes de que las autoridades dispusieran medidas de aislamiento, como familia optamos por aislarla completamente, para evitar cualquier posible contagio, pues mi mamá era hipertensa. Me enviaba audios (que atesoro con mi vida) muy preocupada no por ella, sino por mi suegro, de 89 años, diabético, cardiópata, hipertenso, muy del gusto de este maldito virus. Jamás, PERO JAMÁS, pensamos que ella sería la contagiada.

El jueves 30 de abril de 2020, a las 06:40 a.m., mi hermano menor me llamó desesperado, diciéndome que a mi mamá la llevaban de urgencia al servicio más cercano, pues se había caído por la escalera y rompió el ventanal con la cabeza. Se cortó cara y cuello, iba grave, con riesgo vital. La ambulancia la llevó a Hospital de La Florida, donde la reanimaron, curaron las heridas que pudieron, le realizaron varios exámenes y determinaron que debía ser trasladada urgente al Hospital Sótero del Río, servicio de salud más cercano que contaba con neurocirujanos.

Pregunté si la podíamos trasladar a Instituto de Neurocirugía o a alguna Clínica, pero por su gravedad no nos dejaron. Al llegar a Urgencias del Sótero, logré hablar con una señora que se encontraba en OIRS. Me dijo que no nos preocupáramos, que esa era una “urgencia no respiratoria” y que, por lo tanto, no había pacientes contagiados.

Luego de evaluarla, nos informaron que quedaría internada, porque tenía sangrado intracraneal, fractura en la base del cuello y laceraciones múltiples en la cabeza, cara y cuello. Nos dijeron algo que en aquel terrible escenario nos tranquilizó un poco: “No se preocupen. Acá estará aislada, imposible un contagio”.

Jamás pensamos que en ese Hospital los protocolos de seguridad para los pacientes eran NULOS. Nos dieron un número de teléfono para informarnos de su salud, para que no fuéramos todos los días, pero la única vez que tratamos de llamar, no nos contestaron. Cuando íbamos a dejarle sus pijamas, útiles de aseo, y todo lo que nos pedían, esperábamos el reporte del médico que la atendía.

Así lo pasamos hasta que el viernes 8 de mayo el neurocirujano salió a entregar el reporte del día a una salita de no más de tres metros cuadrados, en que atendió a familiares por orden de llegada. Primero, habló con los hijos de una señora mayor, a quien le informó que estaba bien de sus afecciones, pero que se había contagiado el COVID; luego, al esposo de una joven le dijo lo mismo: “Su señora está súper bien del golpe en la cabeza, pero también fue contagiada. Se la puede llevar a su casa”. Ahí, le abrí unos tremendos ojos al hombre y comencé a hacerle gestos para que no aceptara lo que decía el médico. Él le dijo que tenían una hija pequeña en la casa, que cómo se la iba a llevar contagiada a la casa, que no lo haría. Luego nos tocó el turno a nosotros. Nos dijo que mi mamá estaba muy bien de todas las complicaciones que la habían llevado ahí, pero que estaba contagiada. Comprenderán que obviamente el aislamiento no existió. Mi papá quedó en shock. Yo le dije: “No te preocupes. Aquí la contagiaron, aquí deben recuperarla”.

Me hice la fuerte, pero me aterré pensando en su hipertensión, y luego pensé que si se había recuperado de las lesiones de la caída, esto también podría superarlo.

Le pusieron naricera para ayudarla a respirar, pero el 13 de mayo se complicó y la trasladaron a la UCI, donde la tuvieron que intubar.

El doctor, que se identificó como Alfredo Mauricio Villagrán Olavarría, comenzó a decirnos que mi mamá iba “mejorando”, hasta que el inoperante e inepto de Mañalich empezó a decir que quedaban pocas camas UCI. Ahí, el discurso cambió: “Hemos retirado la medicación que la mantiene en vigilia y no despierta. Hemos hecho todo y no pasa nada”, nos decía. En el fondo, el tipo quería que lo autorizáramos a desconectarla, pero no lo dejamos. El 25 de mayo mis dos hermanos menores y los más regalones de mi mamá entraron a la UCI. Este hombre quería a toda costa la cama, la idea era más o menos “entren y despídanse”. Tuve un pequeño encontrón con él. Le recordé que ellos la habían contagiado, que aún no había tratado con plaquetas y quiso tratarme de ignorante, que ese método no era válido. Le dejé claro que no autorizaba su desconexión, que era lo que pretendía.

El 26 de mayo entramos mi hermana mayor y yo. La grabamos. Las máquinas registraban buena saturación. Le hablamos, le recordamos lo fuerte que siempre había sido.

Al día siguiente mi hermano menor me llamó diciéndome que el médico quería que fuéramos a despedirnos, porque mi mamá ya no daba más. Me quedé con la idea de que al existir una negligencia tan grande quería despejarse el camino. Entramos cinco personas tres días seguidos a la UCI, pero nadie nos contactó, ni nos dio una orden médica para realizarnos un PCR, cero preocupación. Nosotros, por nuestra cuenta, hicimos cuarentena en nuestras casas, a pesar de las obligaciones laborales.

Mi madre murió ese mismo día, el 27 de mayo, a las 11:45 horas.

Es terrible e inexplicable el dolor del alma; no tener a la “mami”, como lo decían sus siete nietos; a la “Pequeñita” como le dice mi papá; a nuestra amada y adorada madre.

El 28 de mayo debíamos retirar su cuerpo muy temprano. Fuimos autorizados solo su esposo, sus cuatro hijos, seis de los siete nietos (mi hijo mayor, con el dolor de su alma no pudo asistir, pues se quedó cuidando al Tata, que hasta el día de hoy no sabe que su hija falleció); su nuera y yernos. Fue el proceso más denigrante, doloroso y extraño que me ha tocado vivir. Uno de mis hermanos no permitió que embolsaran el ataúd. El hombre de la funeraria se molestó porque le exigimos que hiciera un recorrido especial, para que por lo menos la despidieran a distancia tanta familia, amigos, gente que la conoció y amó por ser la persona tan maravillosa que era. Hubiéramos sabido que todos se pasaban por buena parte las normas, hubiéramos realizado un funeral como ella se merecía, pero como nos educó e inculcó principios, valores, y lo más importante, el respeto por el prójimo, respetamos las restricciones al pie de la letra.

En el cinerario del Cementerio entraron el ataúd y un hombre con cero empatía preguntó: “¿Cuál es éste?”. “Perdón”, le respondí yo, “ella es Mirta Baeza Canales, ni una estadística o número, viejo estúpido”. Ese día, mientras estuvimos ahí, por lo menos llegaron otros diez ataúdes. Si algún día se logra llegar a la cifra real de fallecidos por COVID y los familiares se quieren reunir para una denuncia colectiva contra quienes resulten responsables, me anoto. No por venganza, sino por Justicia para mi madre y tanta gente que no merecía morir de esta manera.

Nicholas Macker Baeza, hijo:

Mi mamá era una mujer extraordinaria, que puso las necesidades de su familia por sobre las suyas. En algún momento de su vida llegó a tener dos trabajos para que sus hijos no pasarámos las carencias que ella tuvo durante su infancia.

Qué puedo decir, el honor más grande que tuve y tendré es decir que soy su hijo y que la amo con el alma. Su ausencia me tiene sumido en una depresión que estoy intentando superar. Esto lo hago porque quiero honrar su nombre, su bondad infinita, que es algo que todos los que la conocieron valoran.

No solo nosotros como familia estamos destruidos, muchos vecinos, mis amigos, sus excompañeros de trabajo.

Algo muy resumido que puedo contar de ella, es que siendo un niño me regaló un Nintendo, y al día siguiente fue a comprar uno para mi sobrino y años más repitió el gesto con otro sobrino.

Se dedicó a ayudar a quienes tenían carencias, privilegió el ayudar antes que la acumulación económica, algo que me llena de orgullo.

Todos, pero absolutamente todos quienes la conocieron lo pueden validar.

Edgar Macker Acle, esposo:

Por mi parte, solo espero que Dios algún día me llame y poder volver a estar con ella.

No pasa un día en que no sienta su ausencia, pero sé que algún día la voy a volver a abrazar.

Mirta Baeza, mi pequeña y linda esposa, extraordinaria, como esposa, como nuera, como madre y como abuela. 

Amante y protectora de su familia, siempre primero su familia por sobre todas las cosas.

De carácter fuerte, lo que la llevó a conseguir siempre sus objetivos y crear una hermosa familia, que la hacía sentirse tremendamente orgullosa. 

Su partida repentina nos deja un enorme vacío y dolor. Su recuerdo va a ser imborrable y hoy ocupa un lugar especial y preferente en nuestros corazones. 

Mi pequeñita es irreemplazable y fui muy afortunado de contar con su amor y su apoyo. 

El vínculo con Enjoy del nuevo representante de Chile ante el BID

Por Alejandra Matus

Matías Acevedo Ferrer, director de presupuestos bajo el corto período de Ignacio Briones en Hacienda, se hizo fama como el niño manos de tijera que recortó el presupuesto y pidió devoluciones de excedentes a numerosos servicios públicos para hacer cuadrar la caja y financiar los “beneficios” COVID, sin recurrir a endeudamiento del Estado de Chile. También destacó por su carácter confrontacional en las discusiones en el Congreso.

Pauta.cl y La Tercera destacaron en su momento la cercanía de Acevedo con el Presidente Piñera, con quien se reunía, afirman, dos veces por semana y se whatsapeaba diariamente.

El dato poco destacado del curriculum de Acevedo es, sin embargo, su puesto como gerente de Finanzas Corporativas de Enjoy S.A. entre julio de 2008 y diciembre de 2009, junto a Rodrigo Larraín, actual gerente general de la empresa. A la gestión de ambos se atribuye el éxito logrado por la concesionaria de casinos para abrirse a la bolsa de comercio en 2009, en que transó un tercio de su propiedad.

Acevedo egresó del Colegio Tabancura, estudió Economía en la Universidad Gabriela Mistral y obtuvo un MBA en la Universidad de Chicago, mientras trabajaba en la clasificadora de riesgo Fitch Ratings, en Estados Unidos. Participó en las dos campañas presidenciales de Piñera, ligado a los temas de regulación financiera y de “ciencia y tecnología”. 

Esta semana, el Ministerio de Hacienda informó que el Presidente lo nombró director Ejecutivo de Chile ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuya sede está en Washington D.C., Estados Unidos.

El joven funcionario militó en la UDI y es cercano al actual ministro vocero, Jaime Bellolio, al expresidente de la UDI Ernesto Silva y a la diputada María José Hoffmann.

Bajo el primer período de Piñera (2010 y 2014) fue gerente corporativo de CORFO y presidente del Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC, entre otros cargos. Adicionalmente, entre 2011y 2012 participó en la Comisión Presidencial para mejorar el sistema de financiamiento para la educación superior. Según este artículo de El Mostrador, Acevedo era uno de los “12 apóstoles anti-gratuidad”.

Durante el gobierno de Bachelet 2, Acevedo trabajó en dos instituciones símbolo del lucro en la educación técnica-superior, como prorector en Inacap y rector del Instituto Profesional La Araucana. En ese período también se desempeñó como profesor de Políticas Públicas en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Cuando Piñera volvió a la Presidencia en 2018, él se incorporó a la dirección de Presupuestos como subdirector de Racionalización y Función Pública hasta fines de 2019, fecha en que asumió el rol titular.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es dirigido por una asamblea de gobernadores, que representan a los 48 países miembros y que se reúnen una vez al año. Pero la gestión y decisiones cotidianas quedan en manos de un directorio ejecutivo compuesto por 14 personas, en el que participará Acevedo. Este directorio resuelve si aprueba los créditos solicitados por los países de la región, las tasas de interés que se le cobrarán y las garantías que se les pedirán, entre otros asuntos.

El BID es la principal fuente de financiamiento multilateral para proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe. Según la información que publica esa institución, su objetivo es reducir la pobreza, luchar contra las desigualdades sociales y promover el desarrollo económico sostenible en la región.

Fact checking a las afirmaciones del ministro Jaime Bellolio sobre Decreto 77

Por Alejandra Matus

En sus declaraciones sobre el #Enjoygate, Bellolio afirmó este lunes 22 que la firma del decreto 77 (que salvó la vida a Enjoy a horas de que venciera el plazo para ejecutar las boletas de garantía por el incumplimiento de compromisos) era responsabilidad de la Superintendencia de Casinos y no del gobierno. De sus palabras, alguien pudo deducir que el decreto lo firmó esa autoridad y no el Presidente.

Esto fue lo que dijo el ministro y el diálogo que entabló con un periodista que le hizo las preguntas:

-Ministro, el punto es que hay un decreto firmado, el decreto 77, que le permite a una empresa no pagar sus deudas, no cumplir con sus obligaciones. Qué es lo que molesta a la gente, que cuando una persona común y corriente debe algo, no hay ningún salvataje posible para esa persona.

-Yo creo que hay dos cosas distintas: una es la discusión que acabo decir y vuelvo a repetir, el Presidente Piñera no tiene, ni ha tenido ningún tipo de relación, ningún tipo de interés, de ninguna naturaleza, con ningún casino, ni tampoco con Enjoy, y por tanto que las acusaciones que se levantan no tienen fundamentos (sobre esto, ver fact checking 1) y otra cosa es lo que ha hecho la superintendencia de casinos, y es ella misma la que ha explicado cuál es la razón que fundamentó el hacer ese decreto, que es obviamente a raíz de la pandemia: tienen obligación los casinos, tenían que iniciar obras y producto de la pandemia no podían hacerlo. Es una explicación que le compete no al gobierno, sino que a la Superintendencia de Casinos.

 –Lo que yo le estoy planteando es que hay una parte de la sociedad que recibe beneficios de manera rápida, oportuna, cuando lo necesita y hay otra parte que cuando está en los mismos problemas, no tiene esa clase de ayuda.

-Yo entiendo y le he contestado ya tres veces en la misma pregunta. Voy a volver a insistir en que durante la pandemia se han tomado muchas distintas ayudas, muchas distintas decisiones, alguna de las cuales tienen que ver, como por ejemplo en este caso, con la Superintendencia de casinos, que no le competen al gobierno, y otras que sí le han competido el gobierno, que han significado, por ejemplo, que algunas deudas sean postergadas el que se hagan unos préstamos que son de naturaleza distinta a la naturaleza común, precisamente por la excepcionalidad de lo que estamos viviendo, pero el tema que estaba en discusión con respecto a esto no es ese decreto, ese decreto quien tiene que contestar es el Ministerio Hacienda o, en este caso específico, la Superintendencia de Casinos, pero vuelvo a responder cuál es el tema que ha generado la controversia política y es que no tiene ni ha tenido ningún tipo de relación ni ningún tipo de interés con absolutamente ningún casino y por tanto todas esas acusaciones carecen absolutamente de fundamento.

Pues bien, para aclarar la confusión sobre este aspecto, reproduzco el fragmento del decreto 77, que lleva la firma del Presidente Sebastián Piñera.

El decreto completo, aquí:

No obstante, para mayor precisión, el Poder Ejecutivo, que encabeza el Presidente, está compuesto por la Presidencia y los ministerios. El ministro de Hacienda es designado por el Presidente y es parte de su equipo. La Superintendencia de Casinos es un organismo que depende directamente de esa cartera y si bien está incluido entre aquellos servicios que tienen “autonomía legal”, esta no es de carácter constitucional, como la que tienen el Banco Central y el Ministerio Público.

Por lo tanto, si bien como destaca este organismo en su página web, tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, no es independiente. Los fallos judiciales a este respecto,  señalan que las superintendencias (entre ellas, la de Casinos), “forman parte” de Poder Ejecutivo y se relacionan con el Presidente de la República, a través del ministerio en el que se insertan, en este caso, Hacienda.

En cuanto al cargo de superintendente de Casinos, si bien el nombramiento se hace por concurso de Alta Dirección Pública, a través del Servicio Civil, es un cargo de “confianza exclusiva”. Es decir, su ratificación y permanencia en el puesto es atribución exclusiva del Mandatario. En el protocolo de Egreso para Altos Directivos Públicos, emitido por el Servicio Civil en 2017, se expone:

“Tratándose de cargos de exclusiva confianza, la remoción se hace efectiva mediante la petición de renuncia que formula el Presidente de la República, en el caso de primer nivel jerárquico (…) En dichos casos, si la renuncia no se presenta dentro de las 48 horas siguientes a su requerimiento, el cargo se declarará vacante. (Art. 148 ley Nº 18.834)”.

Créditos sindicados: una forma “legal” en que AFP ayudan a empresarios en problemas

Por Alejandra Matus

El diputado Rodrigo González lo contó pasada la medianoche, el día en que Mentiras Verdaderas de La Red trató el #Enjoygate. Las AFP están usando el método de créditos “sindicados” para prestar dinero del fondo de cotizaciones a empresas chilenas en apuros económicos.

Tras dirigir varios oficios a la Superintendencia de Pensiones, el diputado González descubrió que entre 2019 y 2020 ha habido tres operaciones de este tipo, efectuadas por las AFP Provida y Habitat, beneficiando a empresas que no cotizan en la bolsa (no están registradas en el IPSA).

Un crédito “sindicado”, es como una “vaca”. Varios inversionistas ponen dinero para prestarle a una empresa. Pero nada impide que en esa asociación uno de los participantes ponga el 99 por ciento de los fondos y el resto, solo el 1%. Si la empresa que recibe el préstamo no está en el IPSA, significa que no tiene tamaño o capacidad financiera para cumplir con las regulaciones de las que sí están.

Provida participó en 2019 en un “crédito sindicado” que organizó el banco BTG Pactual, que le prestó casi 6 mil millones de pesos de sus afiliados a Inversiones Terra SPA .

¿Quién es Terra Spa? La empresa dueña de los malls Vivo, cuyo nombre de fantasía es Vivocorp, pertenecía, a la fecha de la operación, en un 75% a Alvaro Saieh (principal dueño del Diario La Tercera). El otro 25% era de “BTG Pactual Renta Comercial Fondo de Inversión”, filial del banco BTG Pactual Chile (la sede principal está en Brasil). Era, porque en enero de este año, en un proceso de compraventa simultánea de acciones, BTG Pactual se salió de Terra Spa y se quedó con dos malls.

Otro crédito sindicado liderado por el banco BTG Pactual significó la transferencia de 10 mil 36 millones de pesos de los cotizantes de Provida a Patio Comercial Spa. Este grupo es liderado por la familia Jalaff y también participan las familias Abumohor, Khamis y la hija de Andrónico Luksic, Paola Luksic, según publicó El Mostrador aquí.

La sección “Mercados” de ese medio digital, lo mismo que los diarios de noticias económicas chilenos, informaron en noviembre de 2020 del acuerdo en curso entre el Grupo Patio y Vivocorp (o entre las familias Jaleff y Saieh) para que el primero compre todo o parte del negocio del segundo.

Lo que no ha aparecido en esas informaciones es el dinero que le ha prestado Provida a ambas organizaciones empresariales, gracias a la mediación del banco BTG Pactual, que, además, era propietario en parte de la filial que se benefició con las operaciones de compraventa.

El tercer crédito sindicado realizado por las AFP, según informó la Superintendencia de Pensiones a González, corresponde a un préstamo organizado por el banco Itaú (también brasileño) a “Brookfield Americas Infraestructure Holdings Chile I S.A.”, que recibió de Habitat más de 55 mil millones de pesos.

Brookfield Americas es “una corporación que, indirectamente, controla el 100% de las sociedades concesionarias Autopista Vespucio Norte Express y Túnel San Cristóbal”, según detalla en un informe de la clasificadora de riesgo Humphreys. El informe se emitió en 2019, cuando esa empresa tuvo que salir a pedir dinero para pagar sus deudas, principalmente bancarias. Aunque la clasificadora puso buen puntaje a sus posibilidades de responder por nuevos compromisos crediticos, reveló que en 2018 tuvo considerables pérdidas.

“Durante el 2018, el holding tuvo un patrimonio negativo de $ 38.792 millones y pasivos totales equivalentes a $ 857.813 millones, de los cuales un 26% corresponde a deuda con entidades bancarias, los que se respaldan con un total de $ 819.021 millones de activos. En el ejercicio de 2018, la sociedad tuvo pérdidas netas por $ 27.098 millones”, señala el informe.

Según el informe que emitió la Superintendencia de Pensiones al diputado González, hasta ahora, estas inversiones no han causado pérdidas a los fondos de las AFP. No obstante, tanto en el caso de las inversiones asociadas al rescate de la familia Saieh, como en las de la operadora de autopistas, los créditos sindicados con participación de Provida y Habitat se originan en un contexto en que la banca tradicional se inhibe de participar, pues se trata de operaciones altamente riesgosas. A diferencia de las operaciones clásicas de las AFP, que compra ‘bonos’ de deuda de empresas que operan en la bolsa, estos créditos sindicados equivalen a un simple pagaré. Una promesa de pago que puede cumplirse o no. Si no se cumple, las AFP tendrían que iniciar juicios de cobranza. Esta norma, en la práctica, las convierte en prestamistas.

La reforma al sistema de pensiones de 2008, de Michelle Bachelet, flexibilizó las inversiones que se autorizaban a las AFP. La Superintendencia de Pensiones, a su turno, interpretó la normativa en lo que se conoce como “régimen de inversiones” de las administradoras, autorizando los “créditos sindicados”.

El interrogatorio del Tío Mamo: Cristóbal Bellolio

Bienamados sobrines, pensando en las próximas elecciones a constituyente (y en un arranque de originalidad) es que se me ocurrió comenzar un ciclo de entrevistas a candidatos a dicho escaño. El primer interrogado es Cristóbal Bellolio, más conocido como “El Bellolio bueno”.

En un inicio esta entrevista iba a tener lugar en el regio despacho que tiene Cristóbal en la Universidad Adolfo Ibáñez, pero a medio camino me apuné.

Estimado Cristóbal: Primero que todo agradecer tu disposición y tu tiempo para con este espacio. Siempre es bueno para mis sobrines-lectores —gente cuasi analfabeta— leer a verdaderos intelectuales de la política, gente con la que se pueda hablar con altura de miras sobre temas sesudos que se alejan de la chimuchina típica de los programas de tv. Cristóbal: ¿Es Venezuela una dictadura?

R: Jajaja, una pregunta original para partir. Creo que Venezuela dejó de ser una democracia hace rato, si por democracia entendemos algo más que llegar al poder por las urnas. Yo creo que una democracia protege la libertad de expresión y de disidencia política, asegura espacio a los opositores, organiza elecciones limpias, el gobierno respeta los resultados cuando son adversos, etcétera. Las democracias contemporáneas ya no mueren con bombardeos a la antigua como a ti te gusta, sino a través de una sistemática erosión de instituciones que están al servicio de todos y no solo de quienes detentan temporalmente el poder. 

Cristóbal: Como una forma de sincerar los números de tu campaña electoral ¿Qué porcentaje de los aportes recibidos en tu cuenta rut serán destinados a pagar esta entrevista?

R: Eso lo podemos conversar después. Por ahora me interesa destacar que somos la campaña que más aportes menores a 50 mil pesos ha recibido a nivel nacional, y la tercera con más aportes de personas naturales en general. Hay pocos peces gordos, pero mucha gente común y corriente que suscribe nuestra visión constitucional, tanto en el fondo como en la forma. Eso nos tiene muy contentos. Así ganó Obama en 2008; espero sea un presagio. 

¿Que tan cierto es que te dejas la barba y el pelo largo para no irte al lado oscuro de la fuerza y terminar —por ejemplo— en la vocería de algún gobierno en estado terminal?

R: En Star Wars queda muy claro cuál es el lado oscuro de la fuerza, porque se reconoce como tal. En la política chilena, diría que todo depende del punto de vista con que se mire. Para la derecha dura, es evidente que yo soy el Bellolio Sith. Para el mundo más progresista, probablemente sea ligeramente al revés. En cualquier caso, hasta los Sith podrían contar un relato de por qué son la mejor opción para gobernar la galaxia: orden, seguridad, progreso tecnológico. No digo que las comparta, pero ya no estamos en edad de maniqueísmos baratos.

¿Cuanto te ha afectado la pandemia? ¿Extrañas —por ejemplo— ir al Lolapalooza con tus amigos?

R: Nunca he ido a un Lolapalooza, la verdad. Lo más cercano a ese estilo que he ido fue un Primavera Fauna donde tocó Pulp, Bomba Stereo y Jorge González, y fui porque me invitaron. Mi último concierto fue Iron Maiden en el Movistar Arena, días antes del estallido social. Me pierdo un poco con el cartel de los conciertos para adolescentes. Tengo que aceptar que en materia musical tengo ciertos resabios conservadores, aunque le tengo respeto al reggaeton. El último disco que me regalaron es el álbum debut de Bad Bunny.

¿Has considerado dentro de tus propuestas como Constituyente incluir la meditación como un derecho consagrado?

R: Respeto todas las formas de espiritualidad que no infrinjan derechos de terceros. Por lo mismo no singularizaría ninguna. Cada persona y comunidad decide cómo contesta las últimas preguntas de la humanidad y el cosmos.

¿Cómo fue pasar del catolicismo al ateísmo y de ahí a convertirte en el “Yo Soy” de Osho?

R: El viaje del catolicismo al ateísmo fue el tránsito de un joven intelectualmente inquieto, muy parecido al de muchos en Chile y en mi entorno cultural. Creo que fue honesto, sin rabia, aunque reconozco que mi ateísmo alcanzó ribetes militantes. Hoy sigo siendo ateo, pero tengo muchas más ganas de establecer un diálogo interreligioso que me permita seguir reflexionando y aprendiendo. Lo peor es quedarse pegado. 

¿Qué tan compatible es la meditación con el liberalismo?

R: Enteramente compatible. No veo donde podría estar la tensión. Más todavía, siendo la meditación un proceso de reflexión y trance individual, me parece bastante alineado con la idea religiosa del protestantismo liberal, donde la fe es personal.

Cuando acabe esta pandemia, con quién irás a carretear primero ¿Alberto Mayol o Axel Kaiser?

R: Me llevo bien con ambos y me he tomado unas copas con ambos. Las ventajas del amarillismo.

Por último, quisiera darte la oportunidad para que te dirijas a tus votantes del distrito 11, y contarles porqué deben votar por ti, siendo que tienen excelentes alternativas como Marcela Cubillos, Clemente Pérez o Mariana Aylwin.

R: Tienen excelentes alternativas en general. En mi lista además está Paola Berlin, Cote Cumplido, Elisa Walker, Sara Larraín, Pato Fernández y Juan Enrique Pi. Le tengo especial cariño a mi amigo Hernán Larraín Matte, que corre por la derecha. También valoro a Tomás Recart. A la gente del FA la conozco menos en este distrito. Creo que hay para todos los gustos. Por mí deberían votar quienes quieran un perfil nuevo e independiente (nunca he militado en partidos ni he ejercido cargos políticos), que tenga preparación y dedos para el piano (soy profesor universitario de teoría política y mi pega es pensar las mejores formas de vivir en común), que tenga ideas liberales en general (que defienda las libertades personales en un marco de igualdad de oportunidades, promoción de capacidades y respeto mutuo) y que pueda servir como puente para construir acuerdos en la Convención, con apertura y destreza. 

Muchas gracias por tu tiempo joven Cristóbal. La verdad es que tenía toda la intención de regalarte un libro de Max Weber, pero se me echó a perder la fotocopiadora, así que te traje unos tatuajes temporales que venían en unos loly pop que me encontré en el paletó.

R: Te los acepto. Ojalá que además sean polémicos y den lugar a segundas lecturas de los suspicaces de siempre.